Sábado 24 de julio de 2021

Mons. Ñáñez animó a depositar nuestra confianza en el Dios uno y trino

  • 9 de junio, 2020
  • Córdoba (AICA)
En la Solemnidad de la Santísima Trinidad
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El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, presidió este fin de semana en el oratorio de las Hermanas Carmelitas Argentinas Santa Teresa de Jesús, de la ciudad de Córdoba, la misa en honor de la Santísima Trinidad.



“En este domingo la Iglesia nos invita a centrar nuestra mirada en la fe en Dios, en el Dios en quien creemos, un Dios que es único pero no solitario: que es Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Tres personas distintas y un único Dios verdadero”, señaló en el comienzo de su homilía.



“En nuestras celebraciones litúrgicas, normalmente empezamos invocando a este Dios Trinidad, y las concluimos con la bendición, precisamente en el nombre de Dios Trinidad”, destacó. Sin embargo, a pesar de tenerlo siempre presente, consideró que “esta celebración es una oportunidad para reafirmar nuestra fe en Dios”.



En ese sentido, invitó a “adentrarnos en el misterio íntimo de Dios: Decimos que la existencia de Dios se puede reconocer también a partir de la razón, pero su misterio más hondo sólo es posible conocerlo a partir de la revelación, a partir de lo que Dios manifiesta y que nosotros aceptamos por la fe”, afirmó.



“El apóstol Juan en su primera carta, da una descripción, casi definición de Dios: ‘Dios es amor’. Qué bueno volver sobre esto que enseña la Palabra, porque uno a veces descubre que hay un concepto de un Dios controlador y castigador, que infunde temor cuando no miedo. Esa no es la verdadera imagen de Dios. La que se desprende de la Sagrada Escritura y la que Jesús nos da es este Dios bondadoso y misericordioso”, recordó.



Finalmente, animó a cultivar en el tiempo desafiante que estamos atravesando, de la pandemia y sus consecuencias, una actitud que mire la obra del Espíritu, el Espíritu de Dios a través de sus dones. “De la confianza que depositamos en el Dios uno y trino, nace la esperanza y la alegría por ser hijo de Dios y discípulo de Jesús, y alguien que está animado por el Espíritu Santo”, aseguró.+