Viernes 7 de mayo de 2021

Mons. Mestre: La síntesis del método cristiano

  • 20 de enero, 2021
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
Deseo, encuentro y transformación fueron las tres palabras que eligió monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, para ilustrar el Evangelio del segundo domingo del tiempo durante el año.
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Reflexionando sobre el Evangelio del segundo domingo del tiempo durante el año, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, tomó tres conceptos en sus habituales tres puntitos: “Deseo: ¿Qué quieren…?”, “Encuentro: ¿Dónde vives?… Vengan y lo verán…” y “Transformación: Tú eres… Tú te llamarás…”

Deseo: ¿Qué quieren…?
“¿Qué buscan? ¿Qué anhelan? ¿Qué desean?”, dijo también en el primer punto, para representar la pregunta que Jesús hace “para entrar en nuestra interioridad y descubrir cuáles son nuestros deseos más profundos”. En este sentido, animó a la comunidad a preguntarse “qué deseo de cara a la vida, a mi vida, a mis valores. Tengo que descubrir qué hay dentro de mi corazón y dejarme hacer la pregunta de Jesús”.

Encuentro: ¿Dónde vives?… Vengan y lo verán….
Luego hizo mención a la pregunta de los discípulos. “No le preguntan cuál es su doctrina, cuáles son sus exigencias… Le preguntan dónde vive, dónde habita”, reflexionó. Y la respuesta del Señor no se corresponde a un lugar, sino que “los invita a tener experiencia personal de encuentro con Él”. Monseñor Mestre dijo que aquí se encuentra “la clave para ser cristiano” y citando a Benedicto XVI recordó: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

Transformación: Tú eres… Tú te llamarás…
Finalmente, cuando Jesús le cambia el nombre a Simón, “transforma totalmente la vida del verdadero discípulo del Señor”. Esa mirada “también hoy a nosotros nos transforma y nos cambia la vida de una vez para siempre”, aseguró el prelado marplatense. Se trata de una conversión “inicial, primigenia y cotidiana, la que se da de forma constante y se sostiene por la gracia de Dios en el día a día”. Esta última palabra “es la síntesis única del método cristiano”, que comienza con el deseo y el encuentro.+