Jueves 20 de enero de 2022

Mons. Martínez quiere un amor que incluya a los enemigos

  • 25 de febrero, 2014
  • Posadas (Misiones) (AICA)
El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, recordó que llamarse cristiano implica asumir un estilo de vida, criterios y opciones que muchas veces van a contrapelo de los ambientes habituales. "Amar incluyendo al que no me interesa, me desagrada, o aún al que me daña, nos permite vivir la bienaventuranza que nos dice «Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados Hijos de Dios», dijo.
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El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, reflexionó el domingo en torno al Evangelio del día, y recordó que llamarse cristiano implica asumir un estilo de vida, criterios y opciones que muchas veces van a contrapelo de los ambientes habituales. Jesús llama a un amor diferente, y en este sentido, el obispo pidió amar incluyendo.

Monseñor Martínez recordó que Jesús pone una exigencia más al pedir que se ame al enemigo, y admitió que esto generalmente cuesta a los fieles: "Si realizamos un auténtico examen de conciencia sobre nuestro estilo de vida y manera de obrar, seguramente en la mayoría de los casos nos podemos encontrar muy lejanos a esta enseñanza y aún peor quizás podamos sentirla como algo alejada de la realidad y con escepticismo para ponerla en práctica".

"Es cierto ?agregó- que en nuestros ambientes, trabajos, barrios, vecinos, familiares y más aún aquello que percibimos en la vida social y política es todo lo contrario a estas enseñanzas del Señor. El ?ojo por ojo? y el ?diente por diente?, el dañar y vengar a aquel que me genera inseguridad, que capto que no me quiere o me hace daño es la moneda corriente con la que convivimos, es muy difícil romper con los circuitos de violencia, y la falta de diálogo real, si no hay una conversión que implique cambiar la manera de plantear nuestras relaciones, y el convencimiento de que amar es posible e incluso al que aparece como peligroso a mi propia existencia e intereses".

Monseñor Martínez indicó que los escenarios de violencia que se presentan en la sociedad y se difunden en los medios de comunicación también se viven, en menor medida, en las familias, trabajos y pequeñas comunidades cotidianas. "Amar incluyendo al que no me interesa, me desagrada, o aun al que me daña, nos permite vivir la bienaventuranza que nos dice «Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados Hijos de Dios».

Nuevos seminaristas. El obispo recordó que el sábado 22 de febrero regresaron al seminario diocesano los seminaristas y se incorporaron nuevos jóvenes que desean discernir si Dios los llama al compromiso entero por el Evangelio. El prelado pidió la oración de todos, porque "la mies es mucha y los operarios pocos".

"Seguiremos necesitando rezar por las vocaciones sacerdotales, el apoyo al sostenimiento económico del seminario desde las becas, bonos, donaciones o alimentos. La oración y otras formas de ayuda al tema vocacional nos permiten tener un profundo agradecimiento a Dios y a tantos hermanos que con sus acciones generan signos de esperanza", concluyó.+

Texto completo de la homilía.