Jueves 2 de julio de 2020

Mons. Martín: "Corazones que se configuren con el Corazón de Cristo"

  • 20 de junio, 2020
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
El arzobispo de Rosario presidió la misa en la solemnidad del Sagrado Corazón y recordó al Gral. Manuel Belgrano. Pidió "corazones que se configuren con el Corazón de Cristo, de amor justo y humilde".

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín presidió la misa en la capilla del arzobispado con motivo de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y en las vísperas del 200° aniversario de fallecimiento del general Manuel Belgrano, quien izó por primera vez la Bandera Nacional en esa ciudad. Concelebró el presbítero Rubén Francisco Bellante, delegado episcopal de la Pastoral de la Comunicación.

En su homilía el arzobispo comenzó diciendo: “Celebramos hoy con gran gozo, la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y este año lo hacemos en las vísperas del 20 de junio, el día de la Bandera, en que conmemoramos el fallecimiento del Gral. Belgrano, el creador de la insignia Patria en las barrancas del Paraná, aquí, en nuestra querida ciudad de Rosario. Es un gran honor y una gran responsabilidad para los rosarinos, que hemos de renovar año a año, la fidelidad a Dios y a nuestra Patria. Por eso decimos, en el canto de Aurora: ‘Esta bandera que me ha dado Dios’”.

Comentando las lecturas, monseñor Martín aseguró que Jesús, “entrega su vida por amor a nosotros, por amor a la humanidad, para redimirnos y para salvarnos. Él con su sangre derramada, sangre que brota de su corazón, nos compró para Dios, su Padre”. Pero “Dios es amor y, por lo tanto, estamos llamados a amarnos los unos a los otros, pero que el amor primero no es el nuestro sino que el amor primero es el amor de Dios”, completó.

Más adelante, el prelado animó al pueblo: “Crezcamos en la mansedumbre y en la paciencia, como nos dice el Señor hoy en el Evangelio. Jesús, a nosotros, caminantes y peregrinos, afectados por esta pandemia, a veces con miedos, a veces con incertidumbre, a veces angustiados por lo que vendrá en el orden del trabajo, en la economía, hoy Jesús nos dice: vengan a mí”.

Pero luego se preguntó: “¿Y cómo se aprende a conocer a Dios que es amor?”. “Amando”, dijo con simpleza. “De algún modo somos invitados nuevamente al amor fraterno, al amor a los más pobres, a los que sufren y en la medida de ese amor iremos conociendo más qué es el amor de Dios”.

Monseñor Martín habló del General Belgrano, quien nació y murió en el mes de junio, mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús: “Un hombre de profunda fe y piedad, un hombre humilde y de gran firmeza que buscaba incluir a todos y que promovía grandemente la educación, por nombrar algunas de sus cualidades más destacadas”, mencionó y aseguró: “En los tiempos que corren, nuestra Patria necesita hombres de la talla de Belgrano”.

El arzobispo pidió “dirigentes que sean personas profundamente religiosas, en el sentido de ser personas que juegan su vida delante de Dios y no delante de las mayorías, o delante de las corrientes de opinión o de las ideologías de moda”. Belgrano “manifestó su religiosidad dando testimonio delante de sus soldados invocando a Dios y a la Virgen María, a quien nombró generala de los ejércitos y lo manifestó con sus virtudes humanas y cristianas”, recordó.

“Un hombre humilde, que nunca se atribuyó sus éxitos, sino a Dios y a la intercesión de la Virgen de la Merced”, agregó, “que manifestó una firmeza extraordinaria”, y “un gran promotor de la educación integral de todas las dimensiones de la persona humana”.

Finalmente, monseñor Martín pidió a Dios “que haga en los corazones de nuestros dirigentes, en nuestros corazones que se configuren con el Corazón de Cristo, un corazón de amor, un corazón justo, un corazón humilde para ser buenos dirigentes y ciudadanos para caminar juntos y salir adelantes con la esperanza de que el amor de Dios nunca nos abandona. Amén”.+

» Texto completo de la homilía