Viernes 30 de julio de 2021

Mons. Lozano: "El comienzo de una historia nueva"

  • 4 de abril, 2021
  • San Juan (AICA)
"No soy igual después de celebrar la Pascua. Estamos impulsados a renovar al menos el deseo que me empuja a cambiar, a iluminar mi vida y el mundo", recordó el arzobispo de San Juan de Cuyo.
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El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, recordó que se accede a la fe en la Pascua abriendo el corazón a la Palabra revelada que ilumina la vida.

“Los acontecimientos que estamos celebrando son el cumplimiento de los anuncios realizados por los profetas y el mismo Jesús; no son producto del azar. En varias ocasiones (antes y después de la Pascua) los Evangelios se encargan de mostrar esto”, subrayó.

El arzobispo sanjuanino destacó que “así lo testimonian los discípulos de Emaús que llegaron a la fe de la mano de Jesús recorriendo los anuncios de la pasión y resurrección en toda la Biblia”.

“La Palabra nos revela a Jesús y quiénes somos; quién soy yo, quiénes los demás. Mirados desde Dios todos adquirimos un lugar nuevo. Los otros son más que ‘los demás’, como si fueran sobrantes. Son hermanos, tenemos la misma dignidad”, agregó.

Monseñor Lozano invita a un compromiso a cuidar la casa común, a escuchar el gemido de la tierra, que pide ser auxiliada. “Nos dice San Pablo que ‘la creación entera gime con dolores de parto aguardando ser liberada de la corrupción’”, puntualizó.

“Es bueno acudir cada uno a su propia experiencia de novedad. Seguramente en algunas cosas hemos logramos ser hombres y mujeres nuevos. No soy igual después de celebrar la Pascua. Estamos impulsados a renovar al menos el deseo que me empuja a cambiar, a iluminar mi vida y el mundo”, añadió.

“Mejorar una relación por medio del perdón, dejar algún vicio, donar tiempo y dinero, volver a estudiar, vencer la sensualidad, la avaricia, la autorreferencialidad. Crecer en la oración, ser más piadoso. Asumir un compromiso con la comunidad o con el barrio”, enumeró.

El arzobispo sanjuanino indicó que “en este camino nos ayuda el encuentro con gente buena, transfigurada, cargada de luz aun en medio de las contradicciones”.

“Es cierta la promesa ‘yo hago nuevas todas las cosas’ que está en la Biblia”, aseguró, y graficó: “Lo percibimos en la enfermera de alma, la maestra que se esfuerza ante desafíos nuevos y exigentes, los que buscan trabajo, los que amplían el corazón y adoptan la vida que quedó abandonada, los que salen a dar de comer a quienes duermen en la calle”.

Monseñor Lozano afirmó que “además de estos signos personales, los hay también comunitarios. La caridad que se organiza, la justicia que se reclama, la solidaridad de un grupo de vecinos, la actividad de un grupo misionero. En San Juan es una señal la Asamblea Arquidiocesana que estamos desarrollando”.

“Hay una imagen que siempre me atrajo. En la tierra arrasada, en algún momento brota empecinadamente la vida. Lo he visto en campos inundados cuando baja el agua y todo es desolación; pero en cuanto querés acordar aparece un brote verde”, ejemplificó.+

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