Miércoles 25 de mayo de 2022

Mons. Han Lim Moon: "La Iglesia es signo de unidad en la diversidad"

  • 29 de mayo, 2021
  • Venado Tuerto (Santa Fe) (AICA)
El obispo coadjutor venadense indicó que debe haber dos elementos para lograrla: una misión común que sea punto de comunión y el amor incondicional que impulsa a contribuir para beneficio de todos.
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Monseñor Han Lim Moon, obispo coadjutor de Venado Tuerto, destacó la importancia de la “unidad en la diversidad” en su reflexión semanal en el marco de la solemnidad de la Santísima Trinidad. 

“En esta fiesta de la Santísima Trinidad celebramos nuestra fe en un solo Dios en tres Personas Divinas. Es decir, festejamos a un solo Dios, que es Amor, en la diversidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, subrayó.

El prelado mencionó que esta realidad de Dios, “aparentemente lejana, tiene que ver con nosotros como hombres y cristianos”.

“Como hombres porque fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y como cristianos porque fuimos recreados por el bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, explicó.

“La Iglesia es signo de unidad en la diversidad. Su unidad proviene de Dios uno que es Amor. Y, a la vez, su diversidad proviene de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que son distintos entre sí”, profundizó.

Monseñor Moon precisó que “en concreto, la diversidad se da en nosotros porque somos diferentes y por la variedad de los dones que Dios nos da. Pero, a causa del vínculo del amor, esta diversidad no se opone a la unidad, todo lo contrario, la enriquece enormemente, como sucede en una orquesta armoniosa y maravillosa por la diversidad de instrumentos musicales”.

“Sobre la unidad en la diversidad, es necesario evitar dos extremos. Por un lado, la uniformidad que no reconoce la originalidad de cada cristiano con su propia riqueza. Y, por otro lado, la diversidad anárquica que divide y no le interesa el aporte que cada uno puede hacer para el bien de todos”, diferenció.

El obispo coadjutor animó a aprender a vivir en la diversidad en el seno de la familia, y en la comunidad cristiana, la Iglesia, e indicó que a la hora del aprendizaje pueden ayudar estos momentos:

    • Reconocer la originalidad de cada uno con sus diferentes dones. Y motivarlo, especialmente los mayores a los menores, para que por el amor contribuya al bien de todos.

    • Valorar la contribución tanto de varones como de mujeres porque aportan de manera complementaria, bella y armoniosa. 

    • Para la valoración mutua es fundamental el esfuerzo del diálogo sincero para un mejor descubrimiento del otro. 

    • Y después del diálogo es sumamente importante la aceptación del otro tal como es y de mi limitación para la comprensión. Sin embargo, esta aceptación por amor no necesariamente significa estar de acuerdo.

“Para la unidad en la diversidad debe haber dos elementos fundamentales: una misión común que sea el punto de comunión, y el amor incondicional que nos impulsa a contribuir para el beneficio de todos. De esta manera, nos alegraremos y disfrutaremos de los frutos abundantes que van más allá de nuestro esfuerzo y que son regalo de Dios”, concluyó.+