Lunes 27 de junio de 2022

Mons. Fernández: "La Pascua tiene cada año la potencialidad divina del Espíritu"

  • 13 de abril, 2022
  • Rafaela (Santa Fe) (AICA)
El obispo de Rafaela presidió la misa del Domingo de Ramos en la catedral local, donde invitó a la comunidad diocesana a pedir y estar abiertos "al Espíritu que trae la Pascua".
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El obispo de Rafaela, monseñor Luis Alberto Fernández, presidió la misa del Domingo de Ramos en la catedral San Rafael, donde recordó que la Semana Santa son “los días centrales del misterio de Dios en medio nuestro, tiempos propicios para la oración”. 

“La Pascua cada año tiene la potencialidad divina del Espíritu, capaz de poner en cada uno de nosotros las fuerzas más vigorosas, para creer que podemos vivir como seres humanos, porque la fuerza no viene de nuestro interior o iniciativas que a veces confunden y dividen, sino que nacen de la vida nueva de la Pascua de Jesucristo. Su actitud de amor y entrega generosa es bien clara para los que aciertan a ver, aceptando a Jesús”, subrayó.

El prelado rafaelino pidió a Dios ayuda para poder reconocer a “aquel que es el Mesías, el esperado de todos los tiempos” como lo reconocieron el pueblo y en especial los niños.

“Solo una fuerza del Espíritu profético, en nuestro interior es capaz de movernos a gritar con alegría indescriptible, capaz de transformar nuestras vidas con la felicidad de haber encontrado ‘todo’, lo que esperamos y deseamos, perfeccionando y plenificando nuestra existencia”, sostuvo.

“Hoy la humanidad pareciera haber perdido el sentido de la orientación, del porqué de las cosas, y hasta una indiferencia por discernir con valentía las grandes preguntas de la vida, de nuestra presencia en este mundo, lo relacionado con el bien, la verdad y la belleza, a veces atraídos solo por la técnica, los avances económicos, cuando no sumergidos y atrapados en la angustia y tristeza de la realidad de la vida, cuando avanzamos en medio de un covid o de cercanas guerras mundiales”, lamentó.

Monseñor Fernández invitó a la comunidad diocesana a pedir “el Espíritu que tuvieron aquellas gentes y niños de Jerusalén”.

“No eran grandes dotados, ni potentes ni geniales en el primer Domingo de Ramos; sino mujeres y hombres de esta tierra, gente como nosotros, de todos los días, de familia y trabajo, con el estilo de Jesús humilde y sencillo, pequeños de este mundo, abiertos al Espíritu que trae la Pascua, porque ‘si nosotros callamos, gritaran las piedras’, ante la proximidad de la salvación”, concluyó.+

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