Martes 9 de agosto de 2022

Mons. D'Annibale animó a reconocer las tentaciones para aferrarse a Dios

  • 3 de marzo, 2020
  • San Martín (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de San Martín, monseñor Miguel Ángel D'Annibale, compartió sus reflexiones en el primer domingo de Cuaresma. Refiriéndose a las tentaciones de Jesús, aseguró que "son también parte del camino de quien sigue a Jesús", por eso es importante "escuchar lo que Dios nos dice y seguirlo a Él".
Doná a AICA.org

En el primer domingo de Cuaresma, el obispo de San Martín, monseñor Miguel Ángel D’Annibale, compartió con los fieles sus reflexiones sobre las tentaciones de Jesús en el desierto. “Una vez más retomamos estos cuarenta días de conversión, este tiempo que nos invita a renovarnos en el camino de la fe”, afirmó.



Recordando los tres sueños de la diócesis surgidos de la Asamblea del año pasado: volver al Evangelio, madurar la fe y tener una actitud abierta e inclusiva, el obispo afirmó: “La Cuaresma es un tiempo de conversión, es un tiempo en el que debemos retomar estos sueños y vivirlos en su profundidad. Porque volver al Evangelio significa volver a mirar a Jesús; madurar la fe significa ahondar en el encuentro con Jesús; y tener una actitud abierta e inclusiva es como el Señor nos invita a ser en este tiempo cuaresmal”, detalló.



“Las tentaciones de Jesús en el desierto nos muestran un Jesús aferrado al camino que el Padre le propone, y a no negociar con el que le propone un camino del mal”, señaló. “Las tentaciones de Jesús son una escuela de vida, en primer lugar, porque todos somos tentados: la tentación es parte del camino de toda persona, el nuestro también”. En ese sentido, animó a descubrir qué hacer con la tentación, “porque Jesús la tiene y actúa en la tentación”.



“La tentación de Jesús viene después de ser bautizado”, destacó monseñor D’Annibale. “Las tentaciones son también parte del camino de quien sigue a Jesús, y son muy sutiles. Lo interesante es a quién voy a oír yo”, advirtió.



En este caso, consideró, “la propuesta es escuchar lo que Dios nos dice y seguirlo a Él. Jesús no pacta con el que le propone algo distinto a lo que Él quiere. Este es el camino que estamos invitados a recorrer”.



“Madurar la fe es también reconocer las tentaciones que tenemos, ponerle nombre y rostro a las tentaciones: el enojo, el cansancio, las miradas que no corresponden, el ‘querer huir’ de algunas cosas, de las responsabilidades, no tener paciencia”, admitió. “Reconocerlas en primer lugar, tomarse de la mano del Señor y decir con claridad y con fuerza ‘no me dejes caer en la tentación’”, animó. “Siempre el Evangelio, Jesús y la Cuaresma nos invitan a un mejor camino”, concluyó.+