Viernes 3 de diciembre de 2021

Mons. Buenanueva agradeció a los catequistas y alentó a "centrarse en lo esencial"

  • 20 de agosto, 2021
  • San Francisco (Córdoba) (AICA)
En vísperas del Día del Catequista, que se celebra el 21 de agosto, en la memoria de San Pío X, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, envió una carta pastoral.
Doná a AICA.org

Al celebrarse el 21 de agosto el Día del Catequista, en honor de su patrono, San Pío X, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva , se dirigió a los catequistas de la diócesis con una carta pastoral.

El prelado comenzó deseándoles un feliz día, y contó que se encuentra recorriendo las parroquias de la diócesis, reuniéndose con los consejos de pastoral y, en algunas comunidades, también con los catequistas.

"En estas visitas pastorales he podido observar cómo están llevando adelante, en el contexto difícil de esta pandemia, su misión de acompañar en el crecimiento de la fe a los catecúmenos que les son confiados", reconoció, y afirmó que lo "consuela y anima "ver su creatividad para enfrentar y superar los desafíos que plantean las restricciones que tenemos por la emergencia sanitaria. "Pero, sobre todo, el amor por Jesús y la pasión evangelizadora de anunciar su Nombre a los catecúmenos que les son confiados", destacó.

"La catequesis -lo sabemos bien- es cercanía, encuentro y diálogo de amor entre discípulos que se ayudan a crecer en la fe. Es así, porque la misma fe es encuentro con Cristo. Si, por momentos, las restricciones de circulación han significado dificultades, ustedes han sabido sortearlas para generar espacios nuevos y creativos de comunión ", valoró.

"En nombre de la Iglesia diocesana y en el mío propio, no me resta más que decirles: ¡Gracias, catequistas, por su fe, su amor y su creatividad!", Exclamó monseñor Buenanueva.

Y en referencia al Día del Catequista, destacó la figura del papa San Pío X. "Él es papa de la Eucaristía, de la comunión frecuente y que animó a que los niños hicieran la primera comunión. Había sido párroco, así que, como obispo, y mucho más como papa, favoreció el desarrollo de la parroquia como comunidad de fe, de celebración y de misión", recordó.

"Su sabiduría humana y pastoral le ayudó a comprender esa sintonía profunda entre el alma exquisitamente religiosa de los chicos, la fe cristiana y la Eucaristía. Por eso, no se cansó de animar a las familias, a los sacerdotes y a los catequistas para que se ocuparan con pasión de la catequesis de los niños y, de esa forma, los llevaran al encuentro con Jesús Eucaristía", puntualizó.

En ese sentido, ofreció "cuatro líneas de acción que la catequesis debe tener en cuenta en este tiempo arduo de pandemia". En ellas, aclaró, "recojo también lo que hemos podido ir conversando en este tiempo, especialmente lo que ustedes mismos han manifestado al obispo". Se detallan a continuación:

1. Las restricciones de circulación y de tiempo suponen muchos límites. Pero, vividas con fe y con la creatividad que nace del amor nos permiten concentrarnos en lo esencial de la catequesis: el amor de Dios manifestado en Jesús y que el Espíritu derrama continuamente en los corazones. Los catequistas somos servidores de esa realidad preciosa que, antes de ser anuncio, es la gracia que nos ha alcanzado a nosotros. Los catequistas somos testigos del Amor, hombres y mujeres enamorados que no pueden dejar de contar (y cantar como María) las maravillas de Dios.

2. En nuestros encuentros, ustedes y yo solemos comentar: “Los chicos llegan a la catequesis sin saber la señal de cruz, el Padrenuestro o las otras oraciones cristianas”. Lo constatamos con dolor. Les propongo decir lo mismo, pero con otro acento: “Yo, como catequista, tengo la posibilidad providencial de iniciar en la vida de oración a un chico, a un joven o a un adulto.” ¿Qué puede ser más hermoso que transmitirle a un catecúmeno la oración del Señor o de llevarlos ante el Sagrario para que aprendan a dejarse mirar por el Señor y a mirarlo a Él? Claro que, introducir a otro en el fascinante mundo de la oración supone que nosotros mismos seamos orantes, hombres y mujeres que han saboreado la suavidad del Espíritu en la oración perseverante y cotidiana.

3. Algunos de ustedes me han comentado con entusiasmo los frutos de poner la Sagrada Escritura en las manos de los catecúmenos, nutriendo con ella -especialmente con los Evangelios- los encuentros de catequesis. No puedo más que animarlos a profundizar este camino. En realidad, es seguir hablando de la oración, pues abrir con fe las Escrituras es disponernos a escuchar al Señor; y, la oración cristiana es básicamente respuesta de fe al Señor, cuya palabra escuchamos y acogemos en el corazón.

4. Este tiempo nos está ayudando también a vivir más hondamente los lazos de fraternidad que nos unen como catequistas, en la parroquia, en el decanato y en la diócesis. Y, como familia catequista de la diócesis de San Francisco, nos animamos y sostenemos unos a otros en esta etapa especialmente ardua del camino que supone la pandemia. Sea de manera presencial o virtual, la comunión fraterna de los catequistas experimenta hoy un llamado a crecer, a ser más honda y convencida.

"Queridos hermanos y hermanas catequistas: centrarse en lo esencial, orantes que enseñan a orar, servidores de la Palabra y hermanos que caminan juntos. Los invito a transitar juntos estos cuatro senderos", animó.

Monseñor Buenanueva finalizó su carta con una expresión de "gracias, ánimo y esperanza", y alentó: "Si la prueba del desaliento ante las dificultades toca nuestra puerta, ayudémonos unos a otros, abramos nuestro corazón al Señor y dejémonos consolar por su Espíritu" .

"Sigamos caminando con espíritu mariano, franciscano y brocheriano", concluyó. +