Jueves 2 de julio de 2020

Mons. Barba: No teman ser "testigos de la vida"

  • 25 de junio, 2020
  • Gregorio de Laferrere (Buenos Aires) (AICA)
En el XII Domingo del Tiempo Ordinario, monseñor Gabriel Barba presidió la misa  en la catedral Cristo Rey, de Gregorio de Laferrere. 

En el XII Domingo del tiempo ordinario, monseñor Gabriel Barba presidió la misa  en la catedral de Cristo Rey, de Gregorio de Laferrere. En su homilía, animó a no temer a la persecución contra la Iglesia, y a pesar de las dificultades, dar testimonio de Jesús.

“La palabra domingo significa ‘día del Señor’. Hoy celebramos justamente el día del Señor, y en este día del Señor, especialmente a nuestros padres, damos gracias por los que están cerca, y pedimos por el descanso eterno de los que ya fueron llamados a la Casa del Padre”, destacó.

En referencia al contexto actual, expresó: “La cuarentena nos dio, entre tantas complicaciones, muchas cosas positivas. Nos dio un resignificado del valor del tiempo, un resignificado del compartir, una resignificación de en qué gastamos nuestra vida. Por supuesto que esto se da simultáneamente con el agobio, con el tedio, con el cansancio”. 

“Alguna vez escuché a un amigo que decía: ‘No todo lo bueno es tan bueno, y no todo lo malo es tan malo’. Tenemos que aprender a sacar cosas buenas de las malas y aprender a revalorizar, y a no angustiarnos. Nos pesa el cansancio, ya vamos por 90 días, mucho tiempo encerrados, fuimos pasando por distintas etapas, pero si tuviera que decirles algo: nunca hemos rezado como hemos rezado estos últimos 90 días. Por supuesto que cada uno tiene sus propios tiempos, pero me atrevo a decir que la mayoría de ustedes nunca habían rezado en familia como lo hicieron ahora”, reconoció.

“Esta es la luz que brilla en las tinieblas, esta gracia particular que Dios nos regaló en este tiempo difícil, de agobio, de cansancio. Esta posibilidad de rezar distinto, de unirnos a las distintas intenciones y rezar unos por otros”.

“Hoy es el día del Señor. Esta cuarentena nos ha regalado muchos días del Señor, más allá de la formalidad del domingo, en la Eucaristía diaria. El día que se abran las puertas y volvamos a la que será la nueva normalidad, ojalá podamos también mantener esa habitualidad de ir a celebrar la misa, de recibir la comunión, de acercarnos a recibir a ese Jesús Sacramentado que tanto anhelan muchos de ustedes y que hoy solamente pueden recibir desde la comunión espiritual”, deseó.

“En este día del Señor escuchamos el Evangelio de San Mateo, donde Jesús invitaba a los apóstoles a que no tengan miedo frente a las crisis, a que no tengan miedo frente a las persecuciones. Si hay algo que caracterizó los primeros tiempos de la Iglesia naciente, fue la sangre injustamente derramada por los mártires. Los mártires fueron los que cimentaron la Iglesia junto con la sangre de Cristo. Y la persecución de las primeras comunidades cristianas hizo que los testigos de Cristo fueran justamente estos mártires. Se unieron a Jesús, dieron testimonio de Jesús. Como Jesús nos amó hasta el final, los mártires amaron hasta el final”, recordó.

“Ayer compartimos una reflexión del padre Rodolfo Olmedo,  párroco de Nuestra Señora del Carmen, de González Catán, quien decía que cuando llegamos a la cuarentena, llegamos tras un tiempo donde podemos reconocer claramente una importante persecución a la Iglesia en el mundo en el que vivimos, persecución por ser testigos de la vida. Yo recordaba ayer qué difícil es para los jóvenes estudiantes, que en la universidad tienen que ser testigos de Jesús con otros jóvenes que no piensan igual, y ahí es donde hay que vivir la fe”, advirtió.

“Es mucho más fácil ser cristiano dentro de las iglesias, pero nuestro anuncio tiene que ser en la sociedad, en la calle, en la cultura, en los lugares de educación. Sé que ahí los jóvenes dan fuerte testimonio, porque son perseguidos, porque son cuestionados por ser testigos de la vida. Y ponía el ejemplo, ahora que se impone en el mundo el tema del aborto, que no tengo ninguna duda, es la imposición de las grandes potencias para un control de la natalidad. No tengo duda. Bajo la excusa del cuidado de las mujeres débiles, de las mujeres pobres, cuando también, y esto lo podemos ver acá con muchísima facilidad, las mujeres más pobres son las que más aman y protegen la vida, lo dicen los números, las estadísticas”, señaló.

“Hoy, como cristianos, en esta sociedad, tenemos que dar testimonio, ser testigos de la vida. A veces también somos perseguidos a causa de los pecados de la propia Iglesia, y pagamos por culpas ajenas, y somos denunciados o acusados por actos que no cometimos, pero que también es una buena excusa para una persecución a la Iglesia”.

“De ninguna manera tenemos que dejar de ser buenos testigos de la vida y anunciadores del Evangelio. Y acá es donde Jesús dice: A los que se jueguen abiertamente ante los hombres y los reconoceré ante mi Padre, y de la misma manera desconoceré ante mi Padre de los que renieguen de mí ante los hombres. Hay un precio de vivir de una manera o de ser indiferente. Hay un regalo que Dios nos tiene prometido como premio a nuestra fidelidad”, sostuvo.

“No teman a los que nos insulten, nos desprecien, nos ninguneen, nos marginen. Dar testimonio de Jesús es un testimonio de alegría”, aseguró.+