Lunes 22 de abril de 2024

Mons. Aguer clausuró el Año Teresiano en el Carmelo platense

  • 19 de octubre, 2015
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
En el monasterio Regina Martyrum y San José que las carmelitas descalzas tienen en la calle 7 y 35, el arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, clausuró el Año Jubilar Teresiano. Lo hizo con la celebración de una misa solemne en la fiesta de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia y reformadora del Carmelo.
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En el monasterio Regina Martyrum y San José que las carmelitas descalzas tienen en la calle 7 y 35, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, clausuró el Año Jubilar Teresiano. Lo hizo con la celebración de una misa solemne en la fiesta de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia y reformadora del Carmelo.

El prelado pidió que "este jubileo por el quinto centenario del nacimiento de Teresa de Ávila haya servido para relanzar su figura, proponer con pasión el conocimiento de su vida y la imitación de sus virtudes".

Dijo que "ello urge especialmente en este mundo secularizado, en el que el hombre busca prescindir absolutamente de Dios. Como lo han señalado los últimos papas, San Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco, el hombre se ha vuelto autocreador, autoválido, autorreferencial. Y ello lo fue deshumanizando; se ha vuelto extraño a sí mismo".

Señaló que "en esta emergencia antropológica, motivada por el destierro de Dios, Santa Teresa de Jesús nos muestra hasta dónde puede llegar un alma que busca a Dios por los caminos de la santidad. Su vida, desde pequeña, estuvo marcada por la búsqueda intensa, constante y apasionada del Señor".

Concelebraron con monseñor Aguer varios sacerdotes diocesanos y religiosos. Al término de la misa fueron veneradas las reliquias de Santa Teresa.

Concluida la celebración, monseñor Aguer y los sacerdotes fueron hacia el locutorio conventual a saludar a la Madre María Amada de Jesús OCD, priora del Monasterio, y a su comunidad. Luego lo hicieron los fieles laicos quienes también les manifestaron su afecto y gratitud por ser el pulmón orante de la arquidiócesis.+