Viernes 2 de diciembre de 2022

Más de 700 participantes en la Asamblea Diocesana de Catamarca

  • 4 de octubre, 2022
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
Con espíritu festivo y sinodal, el sábado se llevó a cabo en Catamarca la Asamblea Diocesana. El obispo se comprometió a seguir trabajando "con un oído en la realidad y el otro en el Espíritu Santo".
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En el día de Santa Teresita del Niño Jesús, la comunidad de Catamarca se congregó en el salón Virgen del Valle, del predio Emaús, para participar de la Asamblea Diocesana 2022, último paso en la primera etapa del Sínodo propuesto por el papa Francisco.

Con el lema “Creer, celebrar y amar como Iglesia sinodal”, el encuentro reunió a más de 700 asambleístas, entre laicos, sacerdotes y religiosas, provenientes de las 31 parroquias, movimientos, instituciones y pastorales de la diócesis de Catamarca, y bautizados en general.

Desde horas tempranas comenzaron a arribar las delegaciones con las imágenes de los Santos Patronos, algunos con coloridos misachicos, típica expresión de la fe del pueblo norteño.

Las actividades se iniciaron con la adoración al Santísimo Sacramento presidida por el obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, momento de oración que dispuso a los presentes a vivir esta jornada con profunda espiritualidad, reflexión, comunión y mucha alegría.

El tinkunaco con las imágenes de los Santos Patronos, que cerró con la presencia de Nuestra Madre del Valle y el Beato Mamerto Esquiú, se vivió con emoción y en un clima festivo.

Luego se dio paso a la exposición de lo trabajado en la jornada anterior por los representantes de las parroquias, movimientos, instituciones y pastorales, a partir de las encuestas y problemáticas priorizadas en las asambleas parroquiales y decanales de los meses anteriores. Esta instancia definió las líneas de acción de la pastoral diocesana de los próximos años.

El trabajo en grupos se focalizó en las propuestas de actividades sobre la base de las diez líneas de acción priorizadas, contemplando el pensar, sentir y vivir como Iglesia sinodal.

“Sigan profundizando el trabajo sinodal”
Al mediodía, los participantes se reunieron en torno a la Eucaristía presidida por el obispo y concelebrada por numerosos sacerdotes del clero diocesano, mientras otros atendieron confesiones.

Monseñor Urbanc llamó a poner como intención principal de la misa “que todos nos comprometamos a trabajar juntos para que la diócesis, con sus parroquias, diversas comunidades, etnias, movimientos, asociaciones, clubes, instituciones educativas, de salud, organizaciones civiles, políticas, empresariales, sindicales, barriales, etc., camine decididamente a la celebración de los 2.000 años de la Redención, en el año 2033, ofreciéndole a Jesucristo, Señor de la Vida y de la Historia, ser una Iglesia verdaderamente sinodal”.

"En el camino celebraremos los 400 años de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, en el 2030, y los 500 años de la manifestación de la Virgen de Guadalupe, en el 2031. Todos estos acontecimientos nos deben movilizar profundamente”, consideró, e invitó a hacerle esta petición a Dios entonando la canción ‘Juntos como hermanos’.

Asimismo, exhortó a que “sigan profundizando en sus respectivas comunidades, el trabajo sinodal que hicimos a lo largo de más de un año haciendo un ingente esfuerzo por escuchar a todos, y escuchando de todo. Sí, estamos para abrazar y acoger a todos”, especialmente a “los más frágiles, sufrientes, marginados, silenciados", aseguró.

“Seguiremos trabajando con espíritu sinodal, con un oído en la realidad y con el otro en el Espíritu Santo, habituándonos al discernimiento personal y comunitario”, afirmó, a la vez que agradeció “a todos los que acompañaron este proceso, ofreciendo con generosidad y competencia su tiempo”, y los comprometió a “que nos sigan animando y acompañando”. A su vez, invitó “a otros a que se sumen a este equipo de animación diocesana. Todos estamos para aprender y servir”.

Este proceso iniciado, sostuvo, "necesita de horas de oración confiada, de formación sostenida, de caridad operante, de difusión creíble por medio del testimonio coherente y paciente de cada uno y del firme propósito de incluir a todos con amor”.

Después de la Comunión, monseñor Urbanc bendijo el salón de usos múltiples del predio de la casa de retiros espirituales Emaús. De esta manera, en un marco de comunión, participación y espíritu misionero culminó esta instancia de escucha y discernimiento con vistas a la planificación pastoral diocesana.+