Domingo 1 de agosto de 2021

La religiosa italiana asesinada en ritual satánico ya es beata

  • 5 de junio, 2021
  • Como (Italia) (AICA)
La hermana María Laura Mainetti "nos deja su programa de vida: hacer todo con fe, amor y entusiasmo", dijo el papa Francisco este domingo 6 de junio, día de la beatificación de la religiosa.
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El papa Francisco recordó este domingo, tras el rezo del Ángelus, a la religiosa de las Hijas de la Cruz, asesinada hace 21 años y beatificada ayer en Chiavenna. “haciendo todo con fe, amor y entusiasmo”, es el legado, destacó el pontífice de la hermana María Laura Mainetti, asesinada hace 21 años por tres jóvenes influenciadas por una secta satánica. 

“Crueldad -expresó Francisco-. Ella, que amó a los jóvenes más que a nada, amó y perdonó a esas mismas niñas prisioneras del mal, nos deja su programa de vida: hacer todo con fe, amor y entusiasmo. Que el Señor nos dé a todos fe, amor y entusiasmo"

Han pasado 21 años desde su asesinato, pero todo el mundo recuerda aún la querida figura de María Laura Mainetti, que en el momento de su muerte era madre superiora de la comunidad de Chiavenna. Una religiosa que, en junio de 2000, fallecía después de que tres chicas adolescentes acabaran con su vida durante un ritual satánico en Italia, pese a que las conocía desde hacía años, ya que acudían a clases de catequesis con Mainetti.

La religiosa fue beatificada este domingo, 6 de junio, en la diócesis de Como (Italia), en una celebración presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y concelebrada por el obispo de Como, monseñor Oscar Cantoni, junto con otros obispos y sacerdotes.

La beatificación tiene lugar un año después de que la Santa Sede reconociera el martirio que sufrió esta monja como consecuencia del odio a la fe. Las verdugas de María Laura Mainetti apenas tenían 16 años cuando cometieron este terrible asesinato a base de puñaladas (19). Tan solo cumplieron ocho años de prisión.

Para lograr asesinarla, previamente le hicieron perder la conciencia dándole un golpe en la cabeza con un ladrillo. Luego, llegarían las 19 puñaladas (realmente querían 18, seis cada una, para conformar la cifra de 666, es decir, el número de la bestia, el anticristo). Mientras consumaban el atentado contra la monja, ella perdonaba a las adolescentes.

María Laura Mainetti era una monja comprometida con los problemas que vivían los jóvenes. Un compromiso que conocían todos. Aprovechando esta circunstancia, una de las adolescentes se puso en contacto telefónico con la religiosa para que de esta manera saliera del convento. La argucia que puso la joven es que estaba embarazada, por lo que se estaba planteando abortar.

La monja acudió para ayudar a la joven con falsos problemas. Quedaron en encontrarse en un parque donde, sin poder defenderse, la religiosa recibió el golpe en la cabeza. Tras quedar sin conocimiento, comenzaron las puñaladas. El terrible y macabro asesinato se cometió mientras sonaba la música de la artista Marilyn Manson.

“Fruto luminoso de nuestra tierra”
"La Iglesia reconoce hoy a la beata mártir María Laura Mainetti", expresó el cardenal Marcello Semeraro, perfecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en la homilía del rito de beatificación de la mártir María Laura Mainetti.

“Mientras agonizaba -recordó el cardenal-, perdonó y rezó por los que le trajeron la muerte”: “De hecho, perdonando se perdona. Al final de su vida, mientras la asesinaban la hermana María Laura lo volvió a hacer; esta vez, sin embargo, antes de encontrarse con el Señor”. 

Para el prefecto, “la santidad no es fruto del esfuerzo humano, simplemente aparece como una flor en el prado”. “Hoy, quizás, es necesario recordar: el terreno para el florecimiento de la santidad no es lo excepcional, sino la fidelidad en la vida cotidiana.

Por su parte el obispo de Como, monseñor Oscar Cantoni destacó al final de la celebración que “con el estilo de vida evangélico, vivido en la fidelidad diaria, los cristianos cambian el mundo". 

Precisamente a este "fruto luminoso de nuestra tierra, ya marcado en la historia por un grupo electo de santos, mártires y beatos", pidió el obispo para "ayudarnos a trasladar la santidad a la vida cotidiana, en plena fidelidad a la vocación de cada uno". 

Monseñor Cantoni, recordando la vida y el ejemplo de la monja de la Congregación de las Hijas de la Cruz, señaló que su martirio "no es más que la coronación suprema de una vida que se esfuerza plenamente por vivir el Evangelio en la entrega total de sí".+