Domingo 28 de noviembre de 2021

Jubileo de los sacerdotes de Gregorio de Laferrere a los pies de la Virgen de Luján

  • 15 de julio, 2016
  • Luján (Buenos Aires)
El obispo de Gregorio de Laferrere, monseñor Gabriel Barba, y los sacerdotes de la diócesis celebraron su jubileo a los pies de la Virgen de Luján, en el marco del Año Santo de la Misericordia. "Pidámosle a Dios que nos ayude a ser más dóciles, cada día. Pidiendo que en nosotros reine siempre, por encima de la justicia, la misericordia. Y que el amor sea, entonces, el que fortalezca, el que dé sentido a cada uno de nuestros actos", invitó el prelado al presidir la misa en la basílica y santuario nacional.
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Los sacerdotes de la diócesis de Gregorio de Laferrere celebraron el martes 12 de julio, en el marco del Año Santo de la Misericordia, su jubileo a los pies de la Virgen de Luján, patrona de los argentinos.

Los miembros del clero peregrinaron juntos en un micro hasta el santuario mariano, donde escucharon una reflexión que preparó uno de los sacerdotes y luego se confesaron para poder ganar las indulgencias plenarias, propias del año jubilar.

Los sacerdotes concelebraron luego la misa que presidió el obispo de Gregorio de Laferrere, monseñor Gabriel Barba, en la basílica de Nuestra Señora de Luján.

"Damos gracias a Dios por la gracia que nos ha dado en este día, por su misericordia, que nos lleva a renovar nuestro sí en el seguimiento de Cristo sirviendo a nuestros hermanos en este camino del ministerio sacerdotal", destacaron a modo de balance de la jornada jubilar.

El prelado destacó el significado de ser peregrinos y alentó a los sacerdotes a "aprender a ser hermanos, aprender a ser fraternos, a dejar que también este llamado de Dios no sea solamente un llamado individual sino descubrir que tiene un sentido muchísimo más profundo".

"Es como la trama que se entrevera en un tapiz. Y va teniendo su riqueza en la variedad. Un tapiz es rico cuando tiene muchos colores. Un clero es rico, también, en su diversidad y la unidad es Cristo. Cristo es la trama de este tapiz que le da una fortaleza totalmente distinta cuando dejamos de ser solo individuos que nos cortamos solos. Cuando nos descubrimos como parte de un cuerpo y que es Cristo", subrayó.

"Hay un único sacerdocio, del cual formamos parte pero, hay una variedad de dones y de carismas. Allí está la riqueza de la Iglesia Ésta es la riqueza de la familia de la Iglesia y ésta es, también, la riqueza de nuestro clero. La variedad de carismas, la variedad de colores, la variedad de dones, en un solo Cuerpo que es Cristo, en un solo Espíritu que es el Señor", agregó.

Monseñor Barba aseguró que "queremos pedir perdón para renovar la fortaleza del llamado, para renovar la Gracia del llamado. Dejar así que sea Dios el que le dé sentido a nuestra obra. Celebrar esta Misa no solamente es pedir perdón por nuestros pecados, sino también dar gracias a Dios por este Don tan grande que nos supera. Como sacerdotes, permanentemente somos testigos de algo que no obra por nosotros. Somos testigos de la Gracia de Dios, y nosotros tenemos que ser respetuosos de cuidar esa Gracia y ese Don como ministros sagrados, llevando a Cristo en la Eucaristía, compartiendo de Cristo el perdón, celebrando los sacramentos junto al pueblo creyente, sabiendo que no caminamos solos".

"El sacerdocio no existiría si no existe la Iglesia, el sacerdocio no tendría sentido si no caminamos junto al pueblo, el sacerdocio es un don de Dios que no nos pertenece. Es, justamente, para servir a los demás", sostuvo.

"Junto con el pedido de perdón, damos gracias a los pies de la Virgen, pidiéndole que fortalezca a esta familia, a estos hermanos con los que compartimos juntos la fe, el ministerio desde la diócesis de Gregorio de Laferrere y, especialmente en este Año Santo de la Misericordia, pidámosle a Dios que nos ayude a ser más dóciles, cada día. Pidiendo que en nosotros reine siempre, por encima de la justicia, la misericordia. Y que el amor sea, entonces, el que fortalezca, el que dé sentido a cada uno de nuestros actos", concluyó.+

Texto completo de la homilía