Jueves 20 de enero de 2022

El Viernes Santo del Papa encuentra en el dinero la raíz de todos los males

  • 18 de abril, 2014
  • Ciudad del Vaticano
En la conmemoración de la Pasión del Señor, el padre Raniero Cantalamessa OFMCap. afirmó frente al Papa, los cardenales, obispos, sacerdotes y fieles congregados en la basílica de San Pedro que el dinero no es uno de tantos ídolos, sino "el ídolo por antonomasia". Reflexionó sobre la traición de Judas, no hecha para bien del demonio, sino para el bien propio, y afirmó que el dinero es el verdadero enemigo de Dios. También aseguró que la gran falta de Judas fue no confiar en la misericordia del Señor, e invitó a volver al sacramento de la reconciliación.
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En un ambiente de recogimiento y silencio, el Viernes Santo se celebró la liturgia de la Pasión del Señor. Como marco, la basílica de San Pedro fue iluminada de forma tenue para propiciar el clima de penitencia.

El Papa llegó pocos minutos antes de las cinco de la tarde. Al acercarse a la Cruz que estaba en el altar, se postró en el suelo para rezar en señal de humildad y adoración. El Papa se levantó con cierta dificultad ayudado por dos ceremonieros.

El predicador de la Casa Pontificia, el fraile capuchino Raniero Cantalamessa, pronunció la homilía y afirmó frente al Papa, los cardenales, obispos, sacerdotes y fieles congregados en la basílica de San Pedro que el dinero no es uno de tantos ídolos, sino "el ídolo por antonomasia".

El predicador de la Casa Pontificia afirmó que dentro de la historia divino-humana de la pasión de Jesús "hay muchas pequeñas historias de hombres y de mujeres que han entrado en el radio de su luz o de su sombra", entre las que se halla la historia de Judas Iscariote, que consideró "la más trágica de todas"..

Judas no había nacido traidor, pero ¿por qué llegó a serlo?, se preguntó el fraile. Tras enumerar algunas teorías tradicionales, el padre Cantalamessa afirmó que los evangelios hablan de un motivo mucho más a ras de tierra: el dinero.

El predicador señaló que "el dinero no es uno de tantos ídolos; es el ídolo por antonomasia; literalmente, el ídolo de metal fundido".

"¿Quién es, objetivamente, el verdadero enemigo, el competidor de Dios, en este mundo? ¿Satanás?", preguntó. "Ningún hombre decide servir, sin motivo, a Satanás -opinó-. Quien lo hace, lo hace porque cree obtener de él algún poder o algún beneficio temporal. Jesús nos dice claramente quién es, en los hechos, el otro amo, al anti-Dios: ´Nadie puede servir a dos amos: a Dios y a Mammón´. El dinero es el ´Dios visible, a diferencia del Dios verdadero que es invisible".

Tal y como dice la Escritura, recordó, "el apego al dinero es la raíz de todos los males", y añadió que "detrás de cada mal de nuestra sociedad está el dinero o, al menos, está también el dinero". Preguntó: "¿Qué hay detrás del comercio de la droga que destruye tantas vidas humanas, detrás del fenómeno de la mafia y de la camorra, la corrupción política, la fabricación y el comercio de armas, e incluso -cosa que resulta horrible decir- a la venta de órganos humanos extirpados a niños?"

Cantalamessa también planteó: "La crisis financiera que el mundo ha atravesado e Italia está atravesando, ¿no es debida en buena parte a la detestable codicia de dinero, la auri sagrada fames, por parte de algunos pocos?".

El predicador recordó que Judas empezó a traicionar al Señor al sustraer algún dinero de la caja común: "¿No dice esto nada a algunos administradores del dinero público? Del mismo modo, ¿no es ya escandaloso que algunos perciban sueldos y pensiones cien veces superiores a los de quienes trabajan en sus dependencias y que levanten la voz en cuanto se apunta la posibilidad de tener que renunciar a algo, de cara a una mayor justicia social?".

El sacerdote indicó que de todos los ídolos, el dinero es "el más falso y mentiroso", porque promete la seguridad y, sin embargo, la quita; promete libertad y, en cambio, la destruye.

Del mismo modo que con Jesús, el predicador mencionó a los "hombres colocados en puestos de responsabilidad" que colaboraron con la muerte de Jesús. "¿Para quién lo hicieron? ¿Valía la pena? ¿Han hecho realmente el bien de los hijos y la familia, o del partido, si es eso lo que buscaban? ¿O más bien se han arruinado a sí mismos y a los demás?", preguntó.

Y retomando la figura del Judas, observó: "La traición de Judas continúa en la historia, y el traicionado es siempre él, Jesús. La traición de Judas no continúa sólo en los casos clamorosos; también traiciona a Cristo quien traiciona a su esposa o a su marido, el ministro de Dios infiel a su estado, o quien, en lugar de apacentar el rebaño, se apacienta a sí mismo. Traiciona a Jesús todo el que traiciona su conciencia".

Sobre el final de Judas, el predicador dijo que Jesús "nunca abandonó a Judas y nadie sabe dónde cayó en el momento en que se lanzó desde el árbol con la soga al cuello", si en las manos de Satanás o en las de Dios. Recordó que la última palabra que le dirigió Jesús fue "amigo".

"Lo más grande en el asunto de Judas -reflexionó- no es su traición, sino la respuesta que Jesús da. Pedro tuvo confianza en la misericordia de Cristo, ¡Judas no! El mayor pecado de Judas no fue haber traicionado a Jesús, sino haber dudado de su misericordia".

El sacerdote concluyó invitando a vivir el sacramento de la reconciliación: "La confesión nos permite experimentar sobre nosotros lo que la Iglesia canta la noche de Pascua en el Exultet: ´¡Oh, feliz culpa, que mereció tal Redentor!´".

Después de la homilía se adoró la Cruz. La procesión comenzó al final de la basílica y Francisco arrodilló en varios momentos ante ella. Al llegar al altar la besó y se colocó sobre la tumba del apostol Pedro donde quedó expuesta para la adoración.+