Lunes 9 de marzo de 2026

'Servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y de justicia'

  • 8 de marzo, 2026
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"No es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre 'nosotros' y 'los otros' pues los adoradores que Dios busca son hombres y mujeres de paz", manifestó León XIV previo al rezo del Ángelus.
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El papa León XIV presidió este 8 de marzo la oración mariana del Ángelus y en sus palabras antes del rezo recordó que "actualmente comenzamos a leer "las grandes páginas del Evangelio que ayudan a convertirse en cristianos o, si ya lo somos, a serlo con mayor autenticidad y alegría". 

El pontífice buscó reflexionar respecto al diálogo entre Jesús y la mujer samaritana. Manifestó que Jesús "es la respuesta de Dios a nuestra sed" y explicó que ese encuentro "activa en lo profundo de cada uno un manantial que brotará hasta la Vida eterna". 

"Queridos hermanos, no hay energía mejor empleada que la que dedicamos a liberar el corazón. Por eso, la Cuaresma es un don: entramos en la tercera semana y ya podemos intensificar el camino", enfatizó.

La acción de Dios en la vida de las personas
El obispo de Roma reflexionó acerca de cuando Jesús de Nazaret habla con la mujer samaritana en el pozo, para invitarnos así a "levantar los ojos" y reconocer la acción de Dios incluso donde aparentemente no se ve nada: "En el Evangelio Jesús dijo a sus discípulos: 'Ustedes dicen que aún faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya están madurando para la siega. Allí donde nosotros no vemos nada, la gracia ya está actuando y los frutos están listos para ser recogidos'.

León XIV recordó también cómo los discípulos se sorprendieron al ver a Jesús hablando con alguien que la sociedad de la época hubiera marginado, y subrayó que, la actitud de Jesús hacia la samaritana -escucharla, darle confianza y tratarla con respeto- es un modelo para la Iglesia actual: "¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad!".

En otro pasaje de su reflexión, el Papa se refirió a la fuerza transformadora de prestar atención plena a los demás: "Qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es", a lo que puso de ejemplo a Jesús cuando "se olvidaba incluso de comer, porque lo alimentaba la voluntad de Dios de llegar al corazón de todos".

"La samaritana -dijo- se convierte en la primera de muchas evangelizadoras", pues desde su aldea de despreciados y marginados, muchos, gracias a su testimonio, "salen al encuentro de Jesús y también en ellos la fe brota como agua pura".

Sobre el final de su alocución, pidió a María, Madre de la Iglesia, "poder servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y de justicia", y aseguró además que "no es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre "nosotros" y "los otros" pues los adoradores que Dios busca "son hombres y mujeres de paz".+