Domingo 3 de julio de 2022

El Papa recordó pautas para una efectiva acción caritativa

  • 8 de abril, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Lo hizo al recibir a miembros de una fundación que lleva el nombre de su mentor, el venerable Marcello Candia, y que se ocupa de promover iniciativas a favor de leprosos y enfermos pobres en Brasil.
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El papa Francisco recibió en la mañana del 8 de abril a los miembros de la Fundación Marcello Candia, que se ocupa principalmente de promover iniciativas en favor de los leprosos, los niños, los enfermos y los pobres del Brasil, con especial referencia a las regiones amazónica y del nordeste, consideradas las más pobres del país.

Fundada en 1982, la organización realiza su labor con el método y estilo -tal como lo hizo presente el Papa en su saludo- indicados por San Pablo VI a su promotor. Pensando que pueden ser beneficiosas para todos los que dirigen obras similares, Francisco quiso retomar dichas indicaciones en su saludo. 

"Si construyen un hospital en Brasil, que sea brasileño", sugirió citando la sugerencia que le hicieron a Candia, y explicó: "Es decir, bien insertado en la realidad local, implicando a la gente del lugar... ¡Aunque quizá le hayan puesto un poco de estilo milanés!".

"Tengan la precaución -continuó- de evitar cualquier tipo de paternalismo, no impongan sus ideas a los demás, incluso con buenas intenciones". 

Como empresario, comentó el Papa, Candia estaba acostumbrado a tomar las decisiones por sí mismo, así que tuvo que aprender a dirigir las cosas de otra manera. Y afirmó "que trabajar con las personas destinatarias del servicio es una regla general de la caridad”. 

Formar a los colaboradores, no atar a las personas
El objetivo final indicado por Pablo VI y recordado por Francisco es “que no los necesiten más”: cuando se den cuenta de que el hospital camina solo, entonces "habrán hecho una verdadera obra de solidaridad humana". Es “una regla sabia” el no atar a las personas y a los trabajos a sí, el no hacerse indispensables, sino “formar a los colaboradores” asegurando la “estabilidad y continuidad” de la obra. 

Esto es sabio, pero muchas veces aquí, incluso nosotros en la Iglesia, encontramos personas de valor, sacerdotes, obispos, que creen que la historia de la salvación pasa por ellos, que son necesarios... Nadie, nadie es absolutamente necesario. Es necesario para hacer lo que tiene que hacer, y luego Dios dirá si continúo, si viene otro.  

Que la mayor parte del dinero vaya a la gente
La Fundación -expresó el Papa- por sí misma no dirige las obras, sino que apoya a las comunidades locales y a los misioneros en sus iniciativas con los enfermos, los leprosos y las personas en diversas situaciones de necesidad. Y otro mérito que tiene es que los gastos de mantenimiento de la Fundación son mínimos, casi todo se destina a las obras en Brasil.  

Y eso es muy importante, porque hay organizaciones y asociaciones que trabajan para hacer el bien, pero tienen una estructura de personas, de cosas que -no exagero- la mitad o el 60% van a pagar sueldos. No, eso no es bueno. El mínimo, para que la mayor parte del dinero vaya a parar a la gente. Esto es importante: manténgalo.

Por todo ello los animó a seguir adelante con el espíritu y el estilo del Venerable Marcello Candia, y al darles su bendición, pidió llevarla a todos los que colaboran tanto en Italia como en Brasil.+