Miércoles 22 de mayo de 2024

El Papa alentó a los seminaristas a convertirse en testigos proféticos del Evangelio

  • 14 de enero, 2023
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Al recibir este sábado a la comunidad del Pontificio Colegio Norteamericano en Roma, el pontífice los invitó a cultivar el diálogo constante con el Señor y la comunión en la Iglesia.
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“Conviértanse en discípulos misioneros en la sociedad al servicio de los más necesitados”, pidió el 14 de enero el papa Francisco a los futuros sacerdotes estadounidenses que estudian en Roma a los que animó a cultivar el “diálogo constante” con el Señor, fomentar la comunión en la Iglesia y convertirse en testigos proféticos que lleven el Evangelio del amor de Dios especialmente a quienes lo necesitan.

En su discurso a los sacerdotes, diáconos, seminaristas y personal del Pontificio Colegio Norteamericano el Papa destacó la formación y preparación al sacerdocio como un “camino sinodal” en el que están llamados a escuchar al Espíritu Santo y a los demás, “para discernir cómo ayudar al pueblo santo de Dios”. “Vivan su don de comunión y vuélvanse discípulos misioneros”.

Francisco compartió luego algunas reflexiones sobre tres elementos que, dijo, son esenciales para la formación sacerdotal, recordando el Evangelio de San Juan sobre el primer encuentro entre Jesús y dos de sus futuros discípulos en presencia de Juan Bautista.

Diálogo
El primer elemento es el diálogo. Al igual que con Andrés y Simón Pedro, señaló el Papa, a lo largo de su formación en el seminario, el Señor entra en un “diálogo personal” con ellos, preguntándoles qué buscan e invitándolos a “venir y ver”, a hablar con Él de corazón y “entregarse a Él confiadamente en la fe y en el amor”. Esto, señaló, implica fomentar “una relación cotidiana con Jesús”, alimentada “sobre todo por la oración, la meditación de la palabra de Dios, la ayuda del acompañamiento espiritual y la escucha en silencio ante el Sagrario”.

Comunión
El segundo elemento fundamental en la formación sacerdotal es la comunión, “primero con Dios, pero también con los que están unidos en el cuerpo de Cristo, la Iglesia.

Durante su formación en Roma, el Santo Padre los invitó a mantener los ojos abiertos tanto al “misterio de la unidad de la Iglesia manifestada en la diversidad legítima pero vivida en la unidad de la fe”, como al “testimonio profético de la caridad que la Iglesia expresa a través de sus actos concretos de cuidado por los necesitados” para desarrollar ese “amor fraterno capaz de ver la grandeza del prójimo, de encontrar a Dios en cada ser humano, de tolerar las molestias de la vida en común”.

Misión
Finalmente, el tercer elemento destacado por el pontífice fue el de la misión, es decir, dar testimonio del Evangelio de Jesús a los demás, en particular a los vulnerables y marginados de la sociedad. “La gente hoy –señaló- necesita que escuchemos sus preguntas, sus angustias y sus sueños para que podamos conducirlos mejor al Señor, que reaviva la esperanza y renueva la vida de todos”.

“Confío en que, al realizar las obras de misericordia espirituales y corporales a través de los diversos apostolados educativos y caritativos en los que ustedes ya están comprometidos, serán siempre signos de una Iglesia en “salida”, compartiendo la presencia, la compasión y el amor de Jesús con nuestros hermanos y hermanas”.

Al concluir su discurso, el papa Francisco rezó para que la experiencia de estudiar en Roma y la formación en el Pontificio Colegio Norteamericano les permita “crecer en el amor fiel a Dios y en el humilde servicio a nuestros hermanos” y los encomendó a la maternal intercesión de María Inmaculada, patrona del Colegio y de los Estados Unidos.+