Jueves 2 de febrero de 2023

El Papa a los sacerdotes: Dar espacio a Jesús para no ser "paganos clericalizados"

  • 14 de abril, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Francisco alertó a los sacerdotes sobre 3 ídolos malignos que alejan de Dios en la memoria de la institución del sacerdocio: la mundanidad espiritual, el pragmatismo de los números y el funcionalismo.
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El Papa Francisco celebró este Jueves Santo la Misa Crismal con la que se abre el Triduo Pascual y comienzan los ritos de la Semana Santa, que vuelve a la normalidad tras los dos años y en su homilía advirtió a los sacerdotes de los "ídolos escondidos" como la mundanidad, el funcionalismo o el caer en las estadísticas. Lo hizo ante 2500 fieles y 1800 sacerdotes presentes con motivo de la liturgia que tradicionalmente se celebra este día en todas las iglesias catedralicias.

El Papa instó a “fijar los ojos en Jesús”, incluso el mismo ha pedido oraciones para ser un sacerdote fiel al Señor. “Dejar que el Señor mire nuestros ídolos escondidos nos hace fuertes frente a ellos y les quita su poder”.

En su homilía, Francisco alertó a los sacerdotes sobre 3 ídolos malignos que alejan de Dios en la memoria de la institución del sacerdocio. 

Asimismo, realizó una referencia a los “demonios educados” que tocan a la puerta del corazón del hombre. El Papa dijo que se trata de esos demonios señalados por Jesús como “los peores”. 

Los demonios educados – añadió- “tocan la puerta, entran y, poco a poco, se adueñan de la casa”. El Papa pidió de tener mucha atención con los ídolos que se anidan sibilinos, educados, dentro de cada persona. 

Y “dejamos un espacio en el que se mete el Maligno”. “Debemos recordar que el demonio exige que hagamos su voluntad y le sirvamos, pero no siempre requiere que le sirvamos y adoremos continuamente, no”.  

El demonio “sabe moverse, es un gran diplomático”. El demonio – aseguró el Papa – quiere Recibir la “adoración de vez en cuando”. Dado que esto es “suficiente” para que él “se sienta dios en nuestra vida y corazón”. 

En esta Misa crismal, el Papa alertó sobre “tres espacios de idolatría escondida en los que el Maligno utiliza sus ídolos para depotenciarnos de nuestra vocación de pastores e ir apartándonos de la presencia de Jesús, del Espíritu y del Padre. 

Mundanidad espiritual
El primer ídolo: La mundanidad espiritual que es “una cultura de la apariencia, del maquillaje”.

“Esta tentación de una gloria sin Cruz”. “Ser pobre con Cristo pobre y “porque Cristo eligió la pobreza” es la lógica del Amor y no otra”.

Entretanto, explicó que la mundanidad de andar buscando la propia gloria nos roba la presencia de Jesús humilde y humillado: “Un sacerdote mundano no es otra cosa que un pagano clericalizado”.

Amor por las estadísticas
Otro ídolo maligno señalado por el Papa consiste en “la primacía al pragmatismo de los números. “Los que tienen este ídolo escondido se reconocen por su amor a las estadísticas”. 

Este ídolo borra todo rasgo personal en la discusión y da la preeminencia a las mayorías que, en definitiva, pasan a ser el criterio de discernimiento.

Por eso, el Papa afirmó: “Las personas no se pueden “numerar”, y Dios no da el Espíritu “con medida” (cf. Jn 3,34)”: “El reemplazo de su Persona, que ya de por sí ama “no aparecer”, es lo que busca el ídolo de los números, que hace que todo “aparezca” aunque de modo abstracto y contabilizado”. 

El funcionalismo
Un tercer espacio de idolatría escondida, hermanado con el anterior, es el que se abre con el funcionalismo, un ámbito seductor en el que muchos, “más que con la ruta se entusiasman con la hoja de ruta”. “La mentalidad funcionalista no tolera el misterio, va a la eficacia”. 

“El funcionalista no sabe gozar con las gracias que el Espíritu derrama en su pueblo, de las que podría “alimentarse” también como trabajador que se gana su salario”.

El sacerdote con mentalidad funcionalista – dijo el Papa – tiene su propio alimento, que es su ego. 

Por último, en su homilía, el Papa afirmó que Jesucristo hace que se revelen estos ídolos, que se vea su presencia, sus raíces y su funcionamiento, y así el Señor los pueda destruir. 

El Papa pidió a san José por los sacerdotes: “padre castísimo y sin ídolos escondidos, que nos libre de todo afán de posesión, ya que este, el afán de posesión, es la tierra fecunda en la que crecen los ídolos”. 

Y también pidió a María, “de modo tal que, con nobleza de corazón, sepamos supeditar a la caridad lo aprendido por ley”. 

La Misa Crismal ha sido concelebrada por el Papa con los cardenales, obispos y presbíteros (diocesanos y religiosos) presentes en Roma.

Durante la celebración eucarística, los sacerdotes renovaron las promesas hechas en el momento de la sagrada ordenación; luego tuvo lugar la bendición del óleo de los enfermos, el óleo de los catecúmenos y el crisma.+