Miércoles 8 de febrero de 2023

Educación sin odio ni prejuicios

  • 5 de abril, 2012
  • Lahore (Pakistán)
No al fanatismo en las escuelas, no a la imposición de los estudios islámicos a los estudiantes que no son musulmanes: es el llamamiento lanzado por la Comisión "Justicia y Paz" de la Conferencia Episcopal de Pakistán que vuelve a centrar su atención sobre una de las cuestiones fundamentales para el futuro el país, la educación de las jóvenes generaciones.
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No al fanatismo en las escuelas, no a la imposición de los estudios islámicos a los estudiantes que no son musulmanes: es el llamamiento lanzado por la Comisión "Justicia y Paz" de la Conferencia Episcopal de Pakistán que vuelve a centrar su atención sobre una de las cuestiones fundamentales para el futuro el país, la educación de las jóvenes generaciones.

El laico Peter Jacob, director de la Comisión Justicia y Paz pakistaní, declaró a la agencia Fides que para garantizar realmente el derecho a la educación consagrado en la Constitución de Pakistán, el país necesita erradicar el odio, el fanatismo, los prejuicios de los planes de estudios y garantizar el respeto de los derechos humanos en las políticas educativas.

"Diversos planes presupuestarios de los últimos 30 años fracasaron debido a que ignoraron el plan fundamental de los derechos. Además, las iniciativas de alfabetización fueron estropeadas por la corrupción y la ineficiencia", explicó Jacob.

La Comisión señala la situación de las minorías religiosas, recordando que el artículo 20 de la Constitución garantiza la libertad de religión y el artículo 22 subraya que "nadie está obligado a recibir instrucción religiosa de una fe diferente de la suya".

Este artículo, afirma Jacob, es ignorado en el caso de cientos de miles de estudiantes que no son musulmanes y que asisten a escuelas en la provincia de Punjab: los estudios islámicos son una asignatura obligatoria en las escuelas y las universidades y los estudiantes no musulmanes se ven obligados a seguirlos por temor a ser discriminados o para no encontrar otros obstáculos o dificultades en el estudio.

Por otra parte, "las religiones diferentes al Islam son tratadas con desprecio y prejuicios": organizaciones de la sociedad civil censuran lecciones o pasajes de textos de los libros escolares que reflejan el odio religioso y distorsionan la historia.

Frente a este contexto, según la Comisión, el resultado es "la instrumentación de la educación y la radicalización de la sociedad".

La Comisión promueve una "educación de calidad", afirmando que la educación pública debe estar separada de la educación religiosa, de conformidad con la Constitución.

Pide al Gobierno "la suspensión de clases y prácticas que contradicen los derechos humanos universales, que son discriminatorias y difamatorias para con las minorías religiosas", y no imponer los estudios islámicos a los no musulmanes, ofreciendo otras opciones para los estudiantes cristianos, hindúes y sikh.+