Sábado 24 de julio de 2021

Con una misa en Luján, los catequistas agradecieron el motu proprio del Papa

  • 28 de mayo, 2021
  • Luján (Buenos Aires) (AICA)
A raíz del motu proprio del papa Francisco que instaura el ministerio del catequista, la Comisión Episcopal de Catequesis celebró una misa en acción de gracias en la basílica de Luján.
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La Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica celebró una misa en la basílica de Nuestra Señora de Luján para agradecer por el motu proprio Antiquum Ministerium, del papa Francisco, que instaura el ministerio laical del catequista.

La Eucaristía estuvo presidida por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, quien agradeció el camino de un trabajo sinodal en la catequesis, que se ha ido dando durante todos estos años en fidelidad al Concilio Vaticano II.

Concelebraron el presbítero Carlos Parravicini, secretario de la Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral Bíblica; el presbítero Alejandro Puiggari, presidente del Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA); el presbítero Fernando Crevatin, miembro de la Junta Nacional de Catequesis, delegado de la región Buenos Aires; el presbítero José Quijano, exdirector del ISCA y exmiembro de la Junta Nacional; el presbítero Fabián Esparafita, exdirector de la Junta. Desde su hogar, se unió a través de las redes sociales el presbítero Osvaldo Nápoli, exidrector de la Junta Nacional, y catequistas de todas las regiones del país.

En su homilía, monseñor Scheinig resaltó el envío del Espíritu de Dios que ha “confirmado y asegurado su presencia” en la misión. El prelado consideró la liturgia del día “un texto catequístico” por manifestar un “camino hacia la Pascua” como identidad cristiana. Los discípulos están dispuestos a beber la copa, participar del mismo destino de Jesús, pero también revelan intereses propios, asegurarse un lugar: “Nadie está exento de buscar la plenitud con un poco de poder”. 

Basándose en la etimología de las palabras ministerio y magisterio, el arzobispo destacó que Jesús tallará la identidad cristiana distinguiendo dos modos de ser: los que creen que el camino es el “más”, ejercer la autoridad de arriba hacia abajo; y los discípulos de Jesús que tienen que tener otro modo, el “menos”, el servicio. El ministro es el que se relaciona con el otro desde el menos, el servicio; el magister es el que se vincula con el otro desde el “más”, enseña.  Pero Jesús elige el camino de la diaconía, del ministerio, del servicio al otro desde abajo: “Nuestra identidad es el servicio, dar vida entregando vida”.

En un segundo momento de la homilía, recordó el Concilio Vaticano II y su fuerza renovadora que “desata” un camino nuevo en la catequesis. La palabra clave, consideró, es “diálogo”. En la Argentina, enfatizó, se dieron intentos de un “diálogo fecundo entre Evangelio y vida, Evangelio y realidad”. Más adelante, añadió que la catequesis no es un apéndice de la pastoral, sino que junto a la caridad y la celebración, hacen a la identidad cristiana. Y reconoció en Francisco, por medio del motu proprio,  la intención de poner a la Iglesia “en fidelidad creativa al espíritu del Concilio y a la realidad”.

Para finalizar, monseñor Scheinig se refirió a la compleja y dolorosa realidad del país, pero animó a los catequistas a no perder el entusiasmo, ya que el papa Francisco invita a seguir buscando y creciendo en el ministerio de la identidad cristiana. Asimismo, señaló que fue muy significativo que representantes de la Junta Nacional de catequesis y del ISCA, llegaran a la casa de María de Luján, a decir gracias a Francisco por dar este giro en la catequesis. 

Por último, alentó a los catequistas para que no se dejen tentar, que el Papa “reconoce” todo el trabajo que hacen, y que de alguna manera se está celebrando la “independencia y libertad” de los catequistas, porque tienen “la autoridad como menos”, es decir como servidores para realizar  un “diálogo fecundo con la realidad”, y el Espíritu sigue soplando. 

Luego de la bendición, se hizo un gesto muy propio de los catequistas. A los pies del altar se había colocado un mapa de la República Argentina. En él había una vela representando a cada provincia argentina. El obispo invitó a hacer el gesto de encender las velas: llevar la luz a todos los rincones de la Patria, como signo de unidad en la diversidad. Así lo hicieron sacerdotes y algunos laicos presentes. Un sencillo gesto que quiso reafirmar el compromiso de los catequistas de todo el país por crecer en comunión y fraternidad. 

Los presentes se despidieron con el propósito de “anticipar la aurora y construir la esperanza”, y en cada una de las regiones de la Argentina, en cada una de las comunidades, desde el ministerio de la catequesis, “despertar el entusiasmo personal de cada bautizado y reavivar la conciencia de estar llamado a realizar la propia misión en la comunidad”. Y pidieron la intercesión de la Virgen María para poder renovar su vocación y seguir gritando “¡Jesús es el Señor, con alegría lo anunciamos!”.+