Viernes 7 de mayo de 2021

Cáritas agradece los esfuerzos solidarios realizados en la emergencia

  • 22 de diciembre, 2020
  • Buenos Aires (AICA)
Mons. Carlos Tissera llamó a renovar el compromiso en el contexto difícil de la Navidad y a seguir colaborando durante el verano, porque "el día a día continúa presentando demandas impostergables".
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El presidente de Cáritas Argentina, monseñor Carlos José Tissera, obispo de Quilmes, agradeció los esfuerzos solidarios realizados a raíz de la emergencia por la pandemia del coronavirus e hizo un llamado a renovar el compromiso y la esperanza en el  contexto difícil de la próxima Navidad.

"Hemos sido testigos de verdaderos milagros de superación personal y comunitaria. Miles de personas, familias y parroquias de barrios muy humildes, sin recursos materiales, pero con una enorme voluntad de trabajo y espíritu fraterno, se fueron organizando y tejiendo redes de intercambio para salir adelante juntos", destacó en un mensaje a la comunidad.

"De este modo han nacido ollas populares, comedores, centros de aislamiento barriales, espacios educativos y de economía informal donde antes, tal vez, sólo había un salón parroquial. Este trabajo fue escalando entre muchas comunidades y, actualmente, permite llegar con ayuda alimentaria e insumos sanitarios a más de 2.500.000 personas en todo el país. Es otra razón para animar la esperanza".

Monseñor Tissera pidió especialmente a la comunidad seguir acompañando la tarea de Cáritas, y recordó que con este objetivo se lleva adelante la campaña “En Navidad tu generosidad es esperanza” que, aseguró, "refleja el espíritu de lo que estamos viviendo en esta emergencia: la generosidad de cada uno de nosotros es una ayuda concreta que permite vivir y soñar con un mañana mejor a quienes más sufren las consecuencias de esta crisis".

"Como el día a día continúa presentando demandas impostergables, que no distinguen horarios ni tiempos de vacaciones, necesitamos sostener la ayuda que brindamos también durante los meses de verano", afirmó.

"Hemos visto que tenemos razones para animar la esperanza, y son muchas. Porque comprobamos que podemos alcanzar logros enormes trabajando juntos por el bien común. Porque descubrimos que necesitamos unos de otros, siendo todos valiosos e importantes. Y porque sabemos que no estamos solos: nos acompañamos mutuamente y nos acompaña el Señor, que en el medio de esta tormenta nos dice una vez más: 'no tengan miedo'. Que estas palabras de Jesús también llenen de esperanza nuestro corazón en Navidad".

Texto del mensaje
"Queridos hermanos: Se acerca el tiempo de la Navidad, una celebración que siempre nos mueve interiormente evocando afectos y promoviendo el acercamiento a aquellos a quienes más amamos. Pero esta Navidad será muy distinta a la que hemos vivido otras veces, porque estamos transitando una realidad inédita, que se está escribiendo en los libros de historia en todo el mundo. La pandemia llegó repentinamente, alterando la vida de todos y desde entonces nada ha vuelto a ser como antes.

 En estos meses, hemos vivido situaciones muy dramáticas, desde las más dolorosas, que implican la pérdida de seres queridos, hasta otras tan terribles como la pérdida de fuentes de sustento y la imposibilidad de poder siquiera dar un plato de comida a nuestros hijos o abuelos. Muchas personas la están pasando realmente mal, sufriendo en soledad y sin contención social, con la incertidumbre de no saber qué pasará y de no poder pensar un futuro que los anime. Y aunque desde el punto de vista sanitario la situación parece un poco más estable, desde la perspectiva económica y social, el desafío para poder salir adelante en esta situación será enorme.

 No obstante, desde Cáritas Argentina tenemos razones para animar la esperanza. El Papa Francisco, al comenzar la pandemia, nos decía que esta nueva realidad “pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos”, “nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad”; y “dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos”.

 Cuánta razón tenía. En estos tiempos tan oscuros hemos sido testigos de la admirable generosidad, la abnegación y compromiso incondicional de muchos ciudadanos que han brindado lo mejor de sí mismos en favor de toda la sociedad. Desde profesionales en los centros de salud hasta docentes desde sus hogares, pasando por un enorme abanico de actividades, cientos de miles de personas de buena voluntad se han puesto “la patria al hombro” y nos han enseñado un camino de servicio que supera los intereses o preferencias personales. Han testimoniado, con gestos concretos, su “pertenencia de hermanos”. Este es un motivo para animar la esperanza.

 Desde Cáritas también, hemos sido testigos de verdaderos milagros de superación personal y comunitaria. Miles de personas, familias y parroquias de barrios muy humildes, sin recursos materiales, pero con una enorme voluntad de trabajo y espíritu fraterno, se fueron organizando y tejiendo redes de intercambio para salir adelante juntos. De este modo han nacido ollas populares, comedores, centros de aislamiento barriales, espacios educativos y de economía informal donde antes, tal vez, sólo había un salón parroquial. Este trabajo fue escalando entre muchas comunidades y, actualmente, permite llegar con ayuda alimentaria e insumos sanitarios a más de 2.500.000 personas en todo el país. Es otra razón para animar la esperanza.

 Así, sumando esfuerzos, “nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”, como dijo el Papa Francisco; porque “descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos”.

 Ciertamente, todo esto es posible gracias a la suma del esfuerzo de todos. De los voluntarios que trabajan en las comunidades y ponen el cuerpo, y también de los donantes que colaboran con bienes, servicios, alimentos y dinero para poder sostener la esperanza de tantas familias que, casi literalmente, dependen de nosotros.

 Por eso, en primer lugar, estamos profundamente agradecidos por la enorme ayuda material y espiritual que estamos recibiendo de parte de toda la sociedad. Esta generosidad nos hace sentir orgullo por este pueblo al cual pertenecemos y renueva nuestro compromiso de seguir sirviéndolo con amor y perseverancia.

 Por otra, queremos pedir especialmente que sigan acompañando nuestra tarea. Para tal fin estamos llevando adelante la campaña “En Navidad tu generosidad es esperanza” que refleja el espíritu de lo que estamos viviendo en esta emergencia: la generosidad de cada uno de nosotros es una ayuda concreta que permite vivir y soñar con un mañana mejor a quienes más sufren las consecuencias de esta crisis. Como el día a día continúa presentando demandas impostergables, que no distinguen horarios ni tiempos de vacaciones, necesitamos sostener la ayuda que brindamos también durante los meses de verano.

 Hemos visto que tenemos razones para animar la esperanza, y son muchas. Porque comprobamos que podemos alcanzar logros enormes trabajando juntos por el bien común. Porque descubrimos que necesitamos unos de otros, siendo todos valiosos e importantes. Y porque sabemos que no estamos solos: nos acompañamos mutuamente y nos acompaña el Señor, que en el medio de esta tormenta nos dice una vez más: “no tengan miedo” (Mt 14,27).

 Que estas palabras de Jesús también llenen de esperanza nuestro corazón en Navidad.

Más información: www.caritas.org.ar .+