Mientras los cristianos damos nuestros primeros pasos en el camino de la Cuaresma, el Papa invita a confrontar nuestras luchas internas y a permitir que la voz de Dios hable a nuestros corazones.
Tras el rezo del Ángelus, Francisco exhortó por el fin de la violencia en Sudán y en el norte de Mozambique. Además de dirigir sus pensamientos sobre Ucrania y Palestina.
El Papa alentó a ser "portadores de la esperanza y la sanación de Dios". "Cuando descubrimos el verdadero rostro del Padre, nuestra fe madura", expresó.
En su alocución previa a la oración mariana desde el balcón del Palacio Apostólico, el Papa pidió invocar a Jesús "donde sentimos que las cadenas del mal y del miedo aprietan con más intensidad".