Miércoles 28 de febrero de 2024

Ángelus del Papa: 'Cuidarnos de las cadenas que sofocan nuestra libertad'

  • 28 de enero, 2024
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
En su alocución previa a la oración mariana desde el balcón del Palacio Apostólico, el Papa pidió invocar a Jesús "donde sentimos que las cadenas del mal y del miedo aprietan con más intensidad".
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El Papa Francisco presidió el rezo del Ángelus de este domingo 28 de enero y en su alocución previa a la oración advirtió ante los cientos de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro que “debemos cuidarnos de las ‘cadenas’ que sofocan nuestra libertad”.

“Pienso en las adicciones, que nos hacen esclavos, siempre insatisfechos y devoran energía, bienes y afectos; otra cadena: pienso en las modas dominantes, que nos empujan al perfeccionismo imposible, al consumismo y al hedonismo, que mercantilizan a las personas y desvirtúan sus relaciones”, señaló.

El pontífice se refirió también a otras cadenas que “atentan contra nuestra libertad”: “También están las tentaciones y los condicionamientos que socavan la autoestima, la serenidad y la capacidad de elegir y amar la vida; otra cadena: el miedo, que hace mirar al futuro con pesimismo, y la intolerancia, que siempre echa la culpa a los demás; y luego está una cadena muy fea, la idolatría del poder, que genera conflictos y recurre a las armas que matan o se sirve de la injusticia económica y de la manipulación del pensamiento. Tantas cadenas, tantas están en nuestra vida”, manifestó.

En el diálogo con el diablo, él gana, siempre
A la luz de la narrativa bíblica de este domingo, que presenta a Jesús liberando a una persona poseída por un ‘espíritu maligno’ que la destrozaba y la hacía gritar sin cesar, Francisco resaltó que “Jesús vino a liberarnos de todas estas cadenas”. “Jesús tiene el poder de echar al diablo. Jesús libera del poder del mal, pero tengamos cuidado, ¡expulsa al diablo, pero no conversa con él!”, enfatizó.

Además, advirtió “no dialogar con el diablo”. “Tened cuidado: con el diablo no se dialoga, porque si entras en diálogo con él, él gana, siempre”, aseguró.

¿Qué hacer cuando nos sentimos tentados?
Sobre el final de sus palabras, el obispo de Roma animó a “invocar a Jesús: invocarlo allí, donde sentimos que las cadenas del mal y del miedo aprietan con más intensidad”.

“Jesús es quien, con la fuerza de su Espíritu, quiere repetir al maligno también hoy: ‘Vete, deja en paz ese corazón, no dividas el mundo, las familias, nuestras comunidades; déjalas vivir en paz, para que florezcan allí los frutos de mi espíritu, no los del tuyo. Para que reine entre ellos el amor, la alegría, la mansedumbre, y en lugar de la violencia y los gritos de odio, haya libertad y paz, respeto y cuidado hacia todos", concluyó.+