Lunes 16 de mayo de 2022

El Papa clausuró la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

  • 25 de enero, 2022
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
"¡Cuántas veces el orgullo ha sido el verdadero obstáculo para la comunión!", dijo el Pap al presidir las Segundas Vísperas de la solemnidad de la conversión del apóstol San Pablo.
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“La unidad plena también para nosotros, en la misma casa, sólo puede venir mediante la adoración del Señor”, aseveró el papa Francisco el 25 de enero, solemnidad de la conversión de san Pablo, al presidir la clausura de la 55ª Semana de oración por la unidad de los cristianos, en la basílica romana de San Pablo Extramuros. “La etapa decisiva del camino hacia la plena comunión requiere una oración más intensa, la adoración de Dios”.

Francisco comparó el camino de los Reyes Magos con el del diálogo ecuménico. Y exhortó a seguir la luz del Evangelio para acoger "el deseo vivo de Jesús, que sólo requiere una cosa".

El Papa explicó que la peregrinación de los Reyes Magos y el camino del ecumenismo son caminos separados por más de dos milenios de historia, pero están orientados por la misma estrella: la luz de Jesús.

Ante la presencia del metropolita Polykarpos, representante del Patriarcado Ecuménico, Ian Ernest, representante personal del arzobispo de Canterbury en Roma y representantes de las demás comunidades cristianas el Santo Padre recordó que el viaje de los Reyes Magos comienza en Oriente porque “desde allí ven aparecer la estrella”. Luego pasa por Jerusalén, donde experimentan "la resistencia de las fuerzas oscuras del mundo", y termina en Belén: "Allí se postran y adoran al Niño".

Nosotros también seguimos la estrella de Jesús
Queridos hermanos y hermanas, ¡sigamos también nosotros la estrella de Jesús! No nos dejemos distraer por el resplandor del mundo, estrellas brillantes, pero estrellas fugaces. No seguimos las modas del momento, meteoros que se van; no persigamos la tentación de brillar con luz propia, es decir, de cerrarnos en nuestro grupo y preservarnos. Que nuestra mirada esté fija en Cristo, en el Cielo, en la estrella de Jesús, sigámoslo a él, a su Evangelio, a su invitación a la unidad, sin preocuparnos de lo largo y fatigoso que será el camino para llegar a ella plenamente. No olvidemos que, mirando a la luz, la Iglesia, nuestra Iglesia, en el camino de la unidad, sigue siendo el "mysterium lunae". Deseamos y caminamos juntos, apoyándonos unos a otros, como lo hicieron los Reyes Magos.

El pontífice destacó que “la tradición representa a los Reyes Magos a menudo con ropas abigarradas, para representar diferentes poblaciones”. En ellos podemos ver reflejada nuestra diversidad, las diversas tradiciones y experiencias cristianas, pero también nuestra unidad, que surge del mismo deseo: mirar al Cielo y caminar juntos por la tierra. Andar. Oriente también nos hace pensar en los cristianos que viven en diversas regiones asoladas por la guerra y la violencia. 

Esos hermanos y hermanas nuestros tienen muchos desafíos difíciles que afrontar, pero con su testimonio nos dan esperanza: nos recuerdan que la estrella de Cristo brilla en las tinieblas y no se pone; que el Señor desde lo alto acompañe y aliente nuestros pasos. A su alrededor, en el Cielo, resplandecen juntos muchos mártires, sin distinción de confesión: ¡nos muestran en la tierra un camino preciso, el de la unidad!

El disturbio de Jerusalén
Después de dejar Oriente, los Magos llevan en el corazón "el deseo de Dios" y llegan a Jerusalén diciendo: "Vimos salir su estrella y vinimos a adorarlo". “Al oír esto –dice el Evangelio– se turbó el rey Herodes y con él toda Jerusalén”. 

“En la ciudad santa - explicó- los Reyes Magos experimentan la resistencia de las fuerzas oscuras del mundo”. “No sólo está Herodes que se siente amenazado por la novedad de una realeza distinta a la corrompida por el poder mundano, está toda Jerusalén que está turbada por el anuncio de los Reyes Magos”.

Incluso en nuestro camino hacia la unidad, puede suceder que nos detengamos por la misma razón que paralizó a aquellas personas: perturbación, miedo. Es el miedo a la novedad lo que hace temblar los hábitos y las certezas adquiridas; es el miedo a que el otro desestabilice mis tradiciones y mis esquemas consolidados. Pero, en su raíz, es el miedo que habita en el corazón del hombre, del que el Señor Resucitado quiere librarnos. 

Dejemos resonar en nuestro camino de comunión su exhortación pascual: "No tengan miedo”. El Señor quiere que confiemos unos en otros y caminemos juntos, a pesar de nuestras debilidades y pecados, a pesar de los errores del pasado y las heridas mutuas.

En el centro solo el Señor
Los Reyes Magos nos recuerdan que para adorar "primero hay que postrarse". “Este es el camino”, afirmó el Santo Padre, subrayando que hay que “dejar de lado las propias exigencias para dejar sólo al Señor en el centro”.

¡Cuántas veces el orgullo ha sido el verdadero obstáculo para la comunión! Los Magos tuvieron el valor de dejar en casa el prestigio y la reputación, para rebajarse a la pobre casita de Belén; así descubrieron "una alegría muy grande". “Esta noche pidamos a Dios este coraje, el coraje de la humildad, el único camino para llegar a adorar a Dios en la misma casa, alrededor del mismo altar.

Regalos para compartir
En Belén, después de postrarse en adoración, los Reyes Magos abren sus cofres con oro, incienso y mirra en su interior. “Esto nos recuerda que, sólo después de haber rezado juntos, sólo ante Dios, en su luz -afirma finalmente el Papa- nos damos cuenta realmente de los tesoros que cada uno posee”. “Pero son tesoros de todos que hay que ofrecer y compartir. Son en realidad dones que el Espíritu destina al bien común”.

Los regalos de los Reyes Magos simbolizan lo que el Señor desea recibir de nosotros. El oro, el elemento más preciado, hay que darle a Dios, porque Dios está en primer lugar. Es a él a quien debemos mirar, no a nosotros; a su voluntad, no a la nuestra; a sus caminos, no a los nuestros. 

Y luego está el incienso, para recordar la importancia de la oración, que se eleva a Dios como perfume aceptable. No nos cansemos de orar unos por otros. 

Finalmente, la mirra, que será utilizada para honrar el cuerpo de Jesús bajado de la cruz, nos remite al cuidado de la carne sufriente del Señor, desgarrada en los miembros de los pobres. ¡Sirvamos a los necesitados, sirvamos a Jesús que sufre junto a ellos!

El camino hacia la unidad plena, como el de los Reyes Magos, debe seguir la estrella de Jesús y pasar por los caminos "de la humildad, de la fraternidad, de la adoración". 

“Danos, Señor -concluyó el Papa- la valentía de cambiar de rumbo, de convertirnos, de seguir tu voluntad y no nuestras oportunidades; para ir juntos hacia adelante, hacia Ti, que con tu Espíritu nos quieres hacer uno".+