Sábado 15 de mayo de 2021

En el aniversario del fallecimiento de Fray Mamerto Esquiú, se inició su Año Jubilar

  • 11 de enero, 2021
  • El Suncho (Catamarca) (AICA)
"Mamerto Esquiú es uno de los que, escuchando la voz de Jesús, lo dejó todo para seguirlo", dijo monseñor Luis Urbanc al presidir la apertura del Año Jubilar dedicado al próximo beato argentino.
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En el marco del Año de San José, la Iglesia de Catamarca comenzó a vivir un Año Jubilar dedicado a Fray Mamerto Esquiú. El domingo 10 de enero se conmemoró el 138° aniversario del fallecimiento de Mamerto de la Ascensión Esquiú, el fraile catamarqueño que el 13 de marzo de este año será proclamado beato.

Con una misa en El Suncho, lugar del fallecimiento de Esquiú, el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, dio inicio al año, que se extenderá hasta el próximo 10 de enero de 2022, “gozando de los mismos beneficios que el papa Francisco nos otorgara con ocasión del Año Universal de San José el pasado 8 de diciembre de 2020, sabedores del gran amor y devoción que Fray Mamerto Esquiú le tenía, pues era el patrono de su parroquia, en Piedra Blanca”, anunció.

Asimismo, el prelado dio a conocer la Carta Pastoral, que ayudará a “profundizar en la santidad, vocación principal de todos los bautizados, y que nuestro querido fraile y obispo la tomó muy en serio, dejándonos una huella indeleble que nos debe motivar a hacer lo propio”, expresó.

La celebración eucarística se realizó sin presencia de fieles y fue transmitida por redes sociales para toda la comunidad. La presidió monseñor Urbanc, acompañado por el párroco de San Roque (Recreo-La Paz), presbítero Domingo Martín Chávez; el párroco de San José (Piedra Blanca-Fray Mamerto Esquiú), presbítero Carlos Gabriel Robledo; Fray Pablo Reartes OFM, de la comunidad franciscana de Catamarca; el párroco de Santa Rosa de Lima, presbítero Facundo Brizuela; el presbítero Francisco Urbanc, de la arquidiócesis de Tucumán; y el párroco de Frías, presbítero Sergio Lamberti.

Además, se contó con la presencia de las autoridades: el gobernador de Catamarca, licenciado Raúl Jalil, acompañado por miembros de su gabinete; los intendentes de Recreo, Luis Polti; de Fray Mamerto Esquiú, Guillermo Ferreyra; de Icaño, José Pío Carletta; y de Ancasti, Rodolfo Santillán; legisladores, entre ellos el senador nacional Dalmacio Mera, entre otros.

En su homilía, monseñor Urbanc se refirió al “gran acontecimiento que estamos viviendo como catamarqueños y argentinos: el camino a la canonización del venerable siervo de Dios, Mamerto Esquiú, cuyo primer hito será la ceremonia de su beatificación, el ya cercano 13 de marzo de 2021”, expresó y presentó la carta pastoral para el año jubilar: “Para esta ocasión he escrito una breve carta pastoral profundizando en la santidad, que es la vocación principal de todos los bautizados, y que nuestro querido fraile y obispo la tomó muy en serio, dejándonos una huella indeleble que nos debe motivar a hacer lo propio”.

El prelado citó algunos párrafos de la Carta Pastoral: "Dios manifestó al hombre con precisión cuál debe ser el ideal de su vida al llamarlo a ser santo, como Él, el Señor, es santo (…) Y no ha de pensarse que esta sublime vocación está reservada tan sólo a unos pocos elegidos, sino que se extiende a todas las personas, ya que Dios hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos lo busquen a Él, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, Él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos”.

Más adelante el obispo recordó que "Mamerto Esquiú es uno de los que, escuchando la voz de Jesús, lo dejó todo para seguirlo, ya desde el comienzo de su vida, en el seno de su familia. Allí, entre sus seres queridos, aprendió a escuchar y a amar a Jesús, aprendiendo al calor del hogar que la humildad, la ternura, la dulzura en el trato mutuo, el amor a los propios y la entrega a Dios son el fundamento de una vida con sólidos fundamentos. Entre los suyos, creció y se fortaleció como persona humana y como hijo de Dios, mientras la gracia del Señor obraba secretamente en su corazón, al abrigo de San Francisco de Asís, cuyo amor habían cultivado en él sus piadosos padres Santiago y María”.

Al repasar momentos de la vida del próximo beato, monseñor Urbanc destacó: "Como no hay vida espiritual auténtica sin oración, dedicaba mucho tiempo al rezo de las horas -liturgia- y a los ejercicios piadosos, especialmente el rosario y las prácticas de devoción a San José, habiendo compuesto un Novenario al Sacratísimo Corazón de Jesús. La devoción a María Santísima impregnó asimismo su alma, para ir de la mano de la Madre hacia el Corazón del Hijo”, indicó.

Hacia el final de su homilía, el prelado puso de relieve que Esquiú "iluminó el orden temporal y promovió la vida cultural con la luz del Evangelio de Cristo, único Redentor del hombre, defendiendo y promoviendo la dignidad humana, la paz y la justicia, especialmente en nuestra patria, a la que amaba entrañablemente, en la que asumió deberes cívicos sin detrimento de su vida religiosa y de la que llegó a decir: “¡República Argentina! ¡Noble patria! ¡Todos tus hijos te consagramos nuestros sudores, y nuestras manos no descansarán hasta que te veamos en posesión de tus derechos, rebosando orden, vida y prosperidad! Regaremos, cultivaremos el árbol sagrado hasta su entero desarrollo; y entonces, sentados a su sombra, comeremos sus frutos” (Serm. “Laetamur de gloria vestra”).

Antes de la bendición final, el párroco de San Roque, Recreo, agradeció a los presentes e invitó a “vivir en plenitud este Año de Fray Mamerto, quien fue ejemplo de amor hasta dar la vida”.

Luego el obispo de Catamarca bendijo una imagen réplica de la Virgen del Valle que recuerda los 400 años de su hallazgo en la Gruta de Choya, la que quedará en la parroquia de San Roque.

Seguidamente, se realizó el acto de bendición e inauguración de las obras concretadas en torno al predio de El Suncho, importante lugar de devoción a Esquiú en el este catamarqueño, concluyendo la jornada con la procesión que llevó la réplica de la imagen de la Madre Morenita.+

» Texto completo de la homilía