Sábado 27 de febrero de 2021

El patriarca recibió a los peregrinos en Emaús: "El Señor se ha quedado con nosotros"

  • 5 de abril, 2013
  • Emaús (Tierra Santa)
Unas 60 personas, de distintas nacionalidades, realizaron el lunes 1 de abril la "Gran marcha de Emaús". Tras ocho horas de caminata los peregrinos recorrieron los 30 kilómetros que van desde el Cenáculo, en Jerusalén, hasta Emaús, siguiendo los pasos de Cleofás y Simeón, quienes, hace dos mil años, regresaban de Jerusalén a Emaús, tras los acontecimientos de la Pasión y muerte de Jesús y, según nos dice la Escritura, "mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos". A la llegada a la basílica de Emaús, el patriarca latino Fuad Twal recibió a los peregrinos y celebró la Eucaristía. Su Beatitud invitó a los fieles a rezar "constantemente al Señor", a pesar de "las oscuridades de nuestras vidas y las tinieblas actuales de Oriente Medio y, en particular, de Siria".
Unas 60 personas, de distintas nacionalidades, realizaron el lunes 1 de abril la "Gran marcha de Emaús". Tras ocho horas de caminata los peregrinos recorrieron los 30 kilómetros que van desde el Cenáculo, en Jerusalén hasta Emaús, siguiendo los pasos de Cleofás y Simeón, quienes, hace dos mil años, regresaban de Jerusalén a Emaús, tras los acontecimientos de la Pasión y muerte de Jesús y, según nos dice la Escritura, "mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos".

Los peregrinos fueron recibidos por la Comunidad de las Bienaventuranzas que tuvo a su cargo toda la organización de la Marcha y preparó una bienvenida cálida y refrescante. La Iglesia confió en 1993 a esta comunidad la revitalización y cuidado de este lugar santo.

El grupo partió del Cenáculo (Monte Sión, Jerusalén) a las 6 de la mañana para llegar, 30 kilómetros después, al sitio de Emaús-Nicópolis a media tarde. Peregrinos de paso, habitantes de Tierra Santa, franceses, italianos, alemanes, ingleses, indios y hasta chinos, todos cruzaron una Galilea primaveral, caldeada por el famoso viento del desierto (el hamsin), que sopla a veces sobre Jerusalén y trae consigo una ola de calor, y hace el aire seco y arenoso.

A su llegada, se celebró una solemne eucaristía en la basílica de Emaús a las cinco de la tarde, presidida por Su Beatitud el patriarca latino Fuad Twal y concelebrada por sus obispos auxiliares, monseñor Kamal Bathish y monseñor Giacinto Marcuzzo.

El patriarca felicitó y dio las gracias a los valientes peregrinos. En su homilía, señaló que "el Señor se ha quedado con nosotros" para siempre. Invitó a los caminantes y fieles que se unieron en el templo bizantino para la misa, a rezar "constantemente al Señor", a pesar de "las oscuridades de nuestras vidas y las tinieblas actuales de Oriente Medio y, en particular, de Siria".

Emaús se encuentra en la encrucijada de Latrún, entre Jerusalén y Tel Aviv. La tradición cristiana más antigua de los Padres de la Iglesia es unánime en su veneración de Emaús-Nicópolis como el lugar de la aparición de Jesús resucitado.

Los cristianos de Tierra Santa, sobre todo de las Iglesias orientales, se han mantenido fieles a través de los siglos hasta hoy. La beata María de Jesús Crucificado, una carmelita de Belén, a quien Jesús reveló el lugar exacto de su aparición en Emaús, confirmó esta tradición en 1878. Tras ello, los carmelitas compraron este lugar santo a los musulmanes, se efectuaron excavaciones arqueológicas y se reanudaron las peregrinaciones cristianas.+

Campaña Donación AICA