Sábado 27 de noviembre de 2021

Una religiosa africana realizó sus votos perpetuos en la diócesis de Nueve de Julio

  • 13 de octubre, 2021
  • Nueve de Julio (Buenos Aires) (AICA)
La comunidad de Nueve de Julio celebró, este domingo 10, la consagración de la hermana Esperanza, proveniente de Angola y perteneciente a la congregación Hijas de Nuestra Señora de los Dolores.
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La hermana Esperanza Chilombo Kamuacanda, de la congregación Hijas de Nuestra Señora de los Dolores, realizó sus votos perpetuos este domingo 10 de octubre en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Carlos Casares. La Eucaristía fue presidida por el obispo de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi, y concelebró el párroco, presbítero Justo Juan Cariz, junto con el presbítero Juan Carlos Pellegrino. Además de la feligresía local, asistieron las religiosas de las dos comunidades de la congregación presentes en la Argentina.

La congregación Hijas de Nuestra Señora de los Dolores fue fundada en Trujillo, Cáceres, España, por la madre Antonia María Hernández Moreni y el presbítero Juan Tena Fernández. En la Argentina desde 1953, tuvieron comunidades y apostolados en la arquidiócesis de Buenos Aires y en la diócesis de Villa de la Concepción del Río Cuarto, y en la actualidad están en Carlos Casares y Tres Lomas en donde colaboran estrechamente con el apostolado parroquial. 

La hermana Esperanza nació en el municipio de Kaála, provincia de Huambo, Angola, el 26 de noviembre de 1990. En 2009 ingresó en la congregación en la que realizó su postulantado, noviciado y emitió sus primeros votos. Recibió su formación tanto en su tierra natal como en España y la Argentina. 

En la homilía el prelado diocesano comentó el Evangelio y se dirigió a la nueva profesa: “Es una alegría comprobar cómo esta página del Evangelio se cumple en tu vida al constatar que llama y da la gracia para responder fielmente”. 

Con relación a esto, observó: "El Señor te hace hoy una nueva llamada porque constantemente debemos volver a decirle sí y entregarle lo que somos y tenemos. Desde mi propia experiencia puedo decir que uno le entrega todo, una primera vez, pero volvemos a apegarnos a otras cosas. Por eso, la entrega se renueva constantemente en la vida".  

Tras el canto de las letanías la hermana Esperanza pronunció los votos de obediencia, castidad y pobreza que fueron recibidos por la hermana Lucía Giacomucci, delegada de la superiora general de la congregación en la Argentina; el obispo rezó la oración de consagración, y la hermana recibió el anillo como signo de sus votos perpetuos. El rito de profesión culminó con el canto del himno “Madre de siete dolores”.+