Martes 30 de noviembre de 2021

Un sacerdote argentino en las alturas del Tíbet

  • 23 de noviembre, 2018
  • Buenos Aires (AICA)
Un sacerdote católico argentino que misiona solo en el Tíbet, el padre Federico Highton, S.E., presentó su libro "Ad gentes. Introducción a la misión apostólica en tierras jamás evangelizadas" en un acto realizado en el museo Roca, Vicente López 2220, el jueves 15 de noviembre último. El sacerdote es fundador de la Comunidad de San Elías, dedicada a anunciar el Evangelio donde nunca fue escuchado. Ha desempeñado su ministerio en cercanías del Polo Norte, en algunas partes de África y en las alturas del Himalaya.
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Un sacerdote católico argentino que misiona solo en el Tíbet, el padre Federico Highton, S.E., presentó su libro "Ad gentes. Introducción a la misión apostólica en tierras jamás evangelizadas" en un acto realizado en el museo Roca, Vicente López 2220, el jueves 15 de noviembre último.

El sacerdote es fundador de la Comunidad de San Elías, dedicada a anunciar el Evangelio donde nunca fue escuchado.

Así ha desempeñado su ministerio en cercanías del Polo Norte, en algunas partes de África y en las alturas del Himalaya, en una zona donde confluyen en una cuádruple frontera la India, el Tíbet chino, Nepal y el Reino de Bután.

Alegría en su vocación. Su padre, muerto en el Tíbet
El salón de actos del Museo Roca se llenó en la presentación. El orador expuso con sencillez y amenidad sus aventuras en pos del reinado de Jesucristo en las almas y se proyectaron elocuentes fotografías de su acercamiento a niños, adultos y ancianos, en paisajes ubicados tan lejos de su patria natal. Tanto en el acto como en las imágenes el sacerdote lucía una amplia sonrisa, expresiva de la alegría por su vocación.

Nacido en Buenos Aires hace 38 años, el padre Highton es abogado por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es también licenciado en Filosofia y está cursando el doctorado en Filosofía en la Universidad Regina Apostolorum de Roma.

Su madre, Leonor Suaya de Highton, estuvo presente en el acto. Su padre, Federico Roberto Highton, falleció en el Tíbet, visitando a su hijo, el 16 de enero de 2016. Era caballero de la Orden del Santo Sepulcro.

Todos en esa familia, los padres, y sus dos hijos, Federico y Casiano, se graduaron de abogados. Durante su corta estada en Buenos Aires, el padre Highton bautizó el viernes 16 de noviembre a su primer sobrino, Casiano, hijo de su único hermano.



Fuego y almas
En el prólogo del libro, el padre Javier Olivera Ravasi recuerda cuando el padre Highton -a quien considera su mejor amigo- era un seminarista que afirmaba que entraba en la vida religiosa para ser misionero e ir al Tíbet. Algunos lo miraban con extrañeza, como si eso fuera una locura del momento.

Olivera Ravasi destaca el fervor misionero que Highton tiene y quiere comunicar: "Fuego y almas, almas y fuego". Y señala que el libro es una recopilación de textos que, con enorme esfuerzo y en circunstancias de lo más adversas (en la meseta tibetana no hay bibliotecas que consultar, sillones donde descansar, mesas donde comer?) el autor "ha redactado al galope y a los golpes, quijotescamente", exponiendo sus pensamientos.

Misioneras mártires

El padre Highton afirma que la Misión Ad Gentes busca la conversión de los paganos, de todos los que aún no recibieron el anuncio de la fe. Expresa que "infieles", "gentiles" o "paganos" no son palabras despectivas, sino descriptivas y están destinadas a despertar la auténtica compasión cristiana.

Su libro menciona distintos casos de apóstoles en China, Birmania, la India, Sri Lanka, con retratos e ilustraciones. Entre esos casos, cita el testimonio de siete jóvenes franciscanas misioneras de María, muertas mártires en Taiyuán, China, en 1900.

Del budismo a la Iglesia, después de 30 años
El libro se apoya en textos magisteriales de varios papas, como Pío XI, San Pablo VI, San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, así como del Concilio Vaticano II.

Al final, incluye el testimonio de un hombre polaco que de adolescente se rebeló contra la Iglesia Católica y el cristianismo en general, frecuentó el ocultismo y se hizo budista. Y que transmite la paz que experimentó al volver a rezar a Cristo y a Su Madre, y acercarse al sacramento de la confesión después de treinta años.

También presenta una carta de San Francisco Javier, a quien llama "gigante de las misiones", dirigida a su padre espiritual, San Ignacio de Loyola, desde tierras de misión. El libro subraya una frase del santo misionero: "Ay de mí si no anunciara la Buena Nueva".

Firma de ejemplares
En el acto en el Museo Roca presentaron al orador Adolfo Aybar y Cristian Rodrigo Iturralde. Al concluir, muchos de los presentes le pidieron al autor que les firmara ejemplares. El libro acaba de aparecer, publicado por Ediciones Parresía y Grupo Unión, Carlos Calvo 675, 1008 Ciudad de Buenos Aires, tel. 54911 4550-5842, edicionesparresia@gmail.com. (Jorge Rouillon)