Lunes 6 de diciembre de 2021

Un gesto de misericordia: La diócesis de Catamarca entregó una casa para la recuperación de adictos

  • 12 de junio, 2017
  • San Fernando del Valle de Catamarca (AICA)
En el marco del cierre del Año de la Misericordia, la diócesis de Catamarca entregó a la Pastoral de Adicciones una casa destinada a la recuperación de personas con adicciones, que estará a cargo de la comunidad Cenáculo y fue edificada en un predio donado por el obispado, con el aporte monetario del papa Francisco.
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En un predio donado por el obispado de Catamarca, ubicado en el puesto Los Molles, en el departamento Ambato, fue construida una casa destinada a la recuperación de víctimas de adicciones, que fue entregada ayer a la Pastoral de Adicciones y funcionará bajo la responsabilidad de la comunidad Cenáculo. La construcción de la casa contó con el aporte del Santo Padre.

El monto total de la obra fue de $1.486.479,25, un millón de los cuales fue donado por el papa Francisco. El gobierno provincial, por su parte, se hizo cargo de la instalación eléctrica, tanto en mano de obra como en materiales.

El acto de entrega de las instalaciones tuvo lugar el 14 de noviembre en el salón Vicario Segura de la catedral basílica y santuario de Nuestra Señora del Valle. Participaron el obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, el administrador diocesano, presbítero Héctor Salas, el responsable diocesano de la Pastoral de Adicciones, presbítero Antonio Bulacio, y los representantes de la comunidad Cenáculo, David Giraldo y Rafael Parera, quienes rubricaron el acta de finalización de la obra, acompañados por miembros de la Pastoral de las Adicciones, colaboradores del grupo Amigos de Cenáculo y padres de jóvenes recuperados.

El obispo consideró que el trabajo realizado fue un regalo especial de la diócesis de Catamarca en este Año de la Misericordia, gesto que agradeció con un momento de oración compartida. Los miembros de la Pastoral se mostraron muy esperanzados en la obra, y manifestaron su voluntad de ponerse al servicio. Por su parte, el padre Bulacio contó que la Pastoral de Adicciones viene trabajando desde hace seis años con chicos que cayeron en las drogas. "Actualmente contamos con 16 en la comunidad Cenáculo, 13 de ellos están Buenos Aires, dos en Perú y uno en Brasil. También hay otros 15 jóvenes preparándose para el ingreso a estas comunidades", detalló.

Asimismo, el sacerdote estimó que la casa de El Rodeo estará en funcionamiento el año que viene y el servicio que allí se brindará será gratuito. Se trata de una obra de fe y amor, que ayuda a encontrar el sentido a la vida. "La comunidad Cenáculo trabaja basada en tres pilares fundamentales: oración, trabajo y vida comunitaria. Es una bendición de Dios, en este Año de la Misericordia, poder hacer nuestro aporte para sanar a estos jóvenes en su cuerpo y en su alma, ayudándolos a encontrar el sentido de la vida", afirmó el sacerdote, quien está dedicado a esta labor con un grupo de voluntarios.

A través de este proyecto, las personas afectadas por este flagelo pueden restablecer sus vidas. La comunidad ofrece asilo gratuito y servicio, proponiendo un estilo de vida simple, familiar, basado en el redescubrimiento de la oración, del trabajo, de la amistad verdadera, del sacrificio y de la fe en Jesús, vividos como dones esenciales. La espiritualidad de la Comunidad es profundamente eucarística y mariana. Se alternan en la jornada momentos de oración (rosario, adoración Eucarística, liturgia de las horas), de trabajo, de juegos, de fiesta, y compartiendo la vida delante de la Palabra de Dios y de los hermanos.

La Comunidad Cenáculo: Historia
La Comunidad Cenáculo nació el 16 de julio de 1983, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, en la colina de Saluzzo (Cuneo, Italia), por iniciativa de Rita Petrozzi (Madre Elvira). Después de años de espera y oración, Madre Elvira recibió las llaves de una casa abandonada, que abrió para recibir a aquellos jóvenes, que veía vagar tristes y desilusionados por las calles ante las falsas propuestas del mundo, drogados y perdidos. Comenzó esta "aventura" sin seguros materiales, pero con la única gran certeza de la fidelidad de Dios y con la intuición profunda de que lo que buscaban estos jóvenes no era algo, sino Alguien: ¡el rostro del Padre!

Debido al aumento en la cantidad de personas que pedían ayuda, surgió la necesidad de abrir más casas, primero en Italia y después en diferentes países del mundo. Con el pasar de los años, se formó un grupo de personas de varios países. La primera aprobación de la autoridad eclesiástica como asociación de fieles tuvo lugar en la fiesta de Pentecostés de 1998. El 16 de julio de 2009, el Consejo Pontificio para los Laicos decretó el reconocimiento de la Comunidad Cenáculo como asociación internacional de fieles.

La casa en la Argentina
El 8 de diciembre de 2005, día de la Inmaculada Concepción de María, la comunidad Cenáculo abrió su primera casa en la Argentina: Fraternidad "Nuestra Señora de Luján" en Pilar, con la presencia de su fundadora Sor Elvira. El 8 de diciembre de 2012 fue abierta la casa en Mercedes, provincia de Buenos Aires.+