Lunes 15 de abril de 2024

Ucrania: 'La situación en el frente es peor que en el Purgatorio', afirmó el nuncio

  • 29 de febrero, 2024
  • Roma (Italia) (AICA)
La Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) dedicará su campaña de Cuaresma de 2024 a apoyar a la Iglesia en ese país, para "ayudarla a llevar el amor sanador de Dios".
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El nuncio apostólico en Ucrania, el arzobispo Visvaldas Kulbokas, afirmó que “la situación en la primera línea es peor que en el Purgatorio”, en una conferencia organizada por la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

“Hay muchas personas a las que no tenemos posibilidad de llegar, ni siquiera de darles comida o agua”, denunció el arzobispo Kulbokas, quien afirma que, “para la gente en el extranjero, es difícil imaginar lo que está pasando. Algunos se sienten tentados a pensar que todo ha terminado, pero cada día estamos perdiendo cientos de vidas, tanto militares como civiles”, lamentó el representante del Papa en Ucrania. “Para quienes viven cerca del frente o en la Ucrania ocupada, la guerra es imposible de olvidar”.

De la conferencia, organizada por ACN recientemente para conmemorar el aniversario del inicio del conflicto armado y para lanzar su Campaña anual de Cuaresma 2024, también participaron el líder de la Iglesia greco-católica en Ucrania (UGCC), Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, y la presidenta ejecutiva internacional de ACN, Regina Lynch.

En los territorios ocupados, la UGCC se ha visto obligada a pasar a la clandestinidad, explicó el arzobispo mayor Shevchuk. “Ya no hay sacerdotes católicos en esa parte de Ucrania. Recibimos información de que en Donetsk nuestra gente iba a la iglesia a rezar todos los domingos, incluso sin el sacerdote, pero la iglesia fue tomada y las puertas, cerradas. En las zonas ocupadas de la región de Zaporizhzhia, las autoridades rusas emitieron un decreto especial que prohíbe la existencia de la UGCC y confiscaron nuestras propiedades, por lo que la gente reza en sus casas y, si pueden, siguen nuestros servicios litúrgicos en línea”.

“El futuro de Ucrania y de la Iglesia depende de cómo seamos capaces de responder a esta necesidad de superar el trauma de la guerra, y este trauma ya ha afectado al corazón de la sociedad ucraniana: la familia”, añadió el jefe de la UGCC.

Según Ucrania, desde el inicio de la invasión, 20.000 niños fueron secuestrados por Rusia, aunque Rusia habla de 800.000 deportados, pero también tenemos 35.000 personas desaparecidas en acción. La vida de sus familias es una tortura constante. Una mujer de 23 años, madre de dos hijos, me preguntó: '¿Soy viuda? ¿Debo orar por mi marido como si estuviera vivo o muerto? Cada vez que tenemos intercambios de prisioneras y sus maridos no regresan, su dolor se renueva, por lo que es una tortura física y psicológica constante para cada familia”, afirmó Schevchuk.

Para aquellos que regresan, liberarse del cautiverio ruso también tiene sus desafíos, según el nuncio apostólico en Ucrania, el arzobispo Visvaldas Kulbokas. “Cuando hablamos con personas que regresan a Ucrania y nos describen las condiciones en las que fueron mantenidas en cautiverio, queda claro que son horribles, especialmente para los militares. Algunos de ellos no pueden hablar, están muy traumatizados”.

Pero otras familias también sufren, según el arzobispo mayor Shevchuk. "Hoy en día, la mayoría de las familias viven separadas, porque los hombres están en el ejército y las mujeres con hijos han abandonado sus propias ciudades, o incluso sus viviendas en el campo".

¿Un conflicto olvidado?
Al comienzo de la conferencia, Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN, advirtió que “con tanto conflicto y malestar en todo el mundo en la actualidad, corremos un peligro real de que Ucrania caiga en el olvido, a medida que la atención mundial se centra en la próxima crisis”.

"En ACN estamos decididos a que esto no suceda, y esta es parte de la razón por la que utilizamos la Campaña de Cuaresma de este año para resaltar la situación en Ucrania”, añadió

 “Ucrania está viviendo su propio viacrucis. El objetivo de la campaña es brindar el apoyo que tanto se necesita durante el conflicto, incluida asistencia a seminaristas, sacerdotes y hermanas religiosas, que ayudan con el cuidado de los desplazados y las personas empobrecidas, así como con la curación de traumas para los soldados y sus familias. También nos enfocamos en el ministerio juvenil y familiar. Instamos a todos nuestros amigos y benefactores a no olvidar a nuestros hermanos y hermanas en Ucrania, y a orar por ellos durante el período de Cuaresma”, dijo Regina Lynch.+