Jueves 23 de septiembre de 2021

"Tenemos que mantener vivo el Evangelio que se encarnó en Medio Oriente"

  • 22 de abril, 2013
  • San Miguel de Tucumán (AICA)
El cardenal Bechara Boutros Raï, patriarca de Antioquía y metropolitano de la Iglesia católica maronita, estimó que la gran preocupación en estos días es acompañar a los fieles que viven fuera del Líbano y reafirmar la presencia y el papel de los cristianos en el Medio Oriente. También reveló que le pidió al Papa que apoye moralmente a los cristianos en Medio Oriente "para que no retrocedan en su misión", lo cual había anticipado en una conferencia de prensa organizada en Buenos Aires por el Club Gente de Prensa. En esa ocasión, se explayó sobre el panorama político de la región y de la situación del Líbano respecto a las naciones vecinas.
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El cardenal Bechara Boutros Raï, patriarca de Antioquía y metropolitano de la Iglesia católica maronita, estimó que la gran preocupación en estos días es acompañar a los fieles católicos que viven fuera del Líbano y reafirmar la presencia y el papel de los cristianos en el Medio Oriente, donde las situaciones de violencia e inseguridad han llevado en los últimos años a reducir drásticamente el tamaño de las comunidades cristianas.

El purpurado se expresó así en su visita a la provincia de Tucumán, donde se reunió con los obispos de las misiones maronitas en el continente, en el marco de una gira por las eparquías de esta comunidad católica oriental que comenzó el pasado sábado 13 de abril en Buenos Aires y lo llevará, hasta mediados de mayo, por América Latina.

En un interin en las actividades que mantuvo en la provincia con los prelados y misioneros, con motivo de la primera Reunión de los Obispos Maronitas de la Expansión, Su Beatitud dialogó con La Gaceta sobre la tarea de la Iglesia maronita, la guerra en Siria y la elección del papa Francisco, entre otros temas.

El cardenal destacó su preocupación por acompañar a los maronitas que viven fuera del Líbano y sus descendientes, que en la Argentina se estiman en 700.000. "Estamos presentes con misioneros sacerdotes en los cinco continentes. También nos preocupan las vocaciones misioneras y religiosas", agregó.

"En cuanto a Medio Oriente, nos entristece la situación de guerra, violencia e inseguridad, en todo sentido, y también a nivel económico, que hace que los cristianos emigren del país. Es por eso que debemos reafirmar nuestra presencia y nuestro papel en estos lugares", estimó el patriarca.

Respecto a los cristianos en Medio Oriente, el cardenal Raï consideró que la misión de la Iglesia que conduce pastoralmente pasa por "mantener vivo el Evangelio", que se encarnó en Medio Oriente: "No debemos olvidar que la Iglesia no fue fundada en Europa y que el Evangelio nació en el Medio Oriente. Somos cristianos y nos consideramos guardianes de las raíces del cristianismo mundial".

Sobre la elección de Francisco en el ministerio petrino, el cardenal, que participó del cónclave, calificó al pontífice como "una persona íntegra", y auguró: "Hará escuchar la voz de la Iglesia para pedir por la paz en el mundo". El purpurado también reveló que, antes de volver a su país, le presentó al Papa un informe sobre los acontecimientos en Medio Oriente, y relató que le pidió que apoye moralmente a los cristianos "para que no retrocedan en su misión" y que apoye la sede patriarcal en el reclamo de paz en Medio Oriente.

En una rueda de prensa en la catedral de San Marón, en Buenos Aires, el patriarca ya había informado de su pedido al Papa para que apoye la presencia cristiana en Medio Oriente, donde los cristianos "están presentes desde hace 2000 años, 600 antes del Islam".

"Son ciudadanos originarios, auténticos, no de visita", precisó en esta reunión, organizada por el Club Gente de Prensa, y a la cual asistieron periodistas argentinos y libaneses, "Vivieron siempre un rol muy importante en los niveles culturales, lingüísticos, económicos y políticos", agregó.

Además, Su Beatitud señaló la presencia cristiana como un factor importantísimo de moderación en una región donde se advierte la aparición de tendencias extremistas y fundamentalistas que pueden afectar a la mayoría de los musulmanes, que son moderados.

"Por eso yo pedí al papa Francisco el apoyo diplomático y político a esa presencia cristiana por la paz en medio Oriente y en el mundo árabe", dijo.

Contestó preguntas en un largo diálogo de una hora y media, siendo traducido del árabe al castellano por el padre Hannoun Andraos, quien fundó en Beirut la radio La voz de la Caridad, y que en 2007 fue destruida por una bomba, aunque continuó con sus emisiones.

El Patriarca señaló que, ante el conflicto armado en Siria, el Líbano no cerró sus fronteras y recibió a un millón de refugiados, siendo que tiene sólo cuatro millones de habitantes en su reducido territorio. "Casi vivimos en tres pisos, graficó, y señaló que muchos libaneses emigran. Destacó el gran esfuerzo de la Iglesia, el gobierno, las familias y las instituciones para recibir fraternalmente a quienes han huido de Siria. También estimó conveniente que muchos de esos refugiados encuentren sitio también en otros países limítrofes.

"Pedimos a la comunidad internacional que ayude a los desplazados: hay gente sin casa, niños sin escuela, enfermos... necesitan de todo", explicó.

A su vez, hace muchos años el Líbano recibió medio millón de palestinos desplazados de Israel y Jordania. Indicó que en su país el conflicto de Siria repercute intensamente, y que parte de la población está con el gobierno sirio y parte con los opositores. En el Líbano, que sufrió hace años una guerra que duró tres lustros, el conflicto no es armado, sino político. Indicó las diferencias políticas latentes entre musulmanes sunnitas y chiitas. Al mismo tiempo, hizo notar los esfuerzos para una convivencia diaria amistosa entre cristianos, musulmanes, drusos y otras confesiones.

También señaló que parte de su país sigue ocupado por Israel, a pesar de resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que no se aplican.

Asimismo, destacó que Iraq ha perdido un millón de cristianos sobre el millón y medio con que contaba. Indicó que tras la intervención externa no ha venido una democracia, sino un caos (el día anterior a la reunión de prensa una bomba había matado a 38 personas y dejado muchos heridos). Y estimó que generalmente cuando hay un caos en esos países los cristianos pagan los mayores precios. De Iraq ha habido una permanente emigración en los últimos años.

Entre otros problemas, se refirió también a la creciente influencia extrema de los Hermanos Musulmanes en la conducción de Egipto, al conflicto de los palestinos e Israel, a la desvirtuación de las reformas que muchos jóvenes cultos querían en la llamada primavera árabe, que requeriría diálogo, negociación desde adentro y no imposiciones desde afuera.

"¿Qué decimos nosotros? -preguntó-. No podemos llegar a una primavera a través de la violencia, de la guerra y de la sangre".

Finalmente, el patriarca dejó un mensaje para los maronitas en la diáspora: "La paz no sólo es la falta de guerra. Es también un derecho de la sociedad al desarrollo, a la justicia, a la posibilidad de estudiar, de trabajar y de ser respetados".+