Jueves 23 de septiembre de 2021

Francisco: En la Iglesia, aún hoy, hay predicadores que dividen

  • 23 de junio, 2021
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
El Papa advierte de nuevos predicadores, 'infiltrados' en las comunidades cristianas que comienzan con la doctrina, se sienten 'puros' y luego denigran a los representantes de la Iglesia.
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El papa Francisco comenzó este miércoles con una nueva serie de catequesis en la Audiencia General dedicada a la Carta de San Pablo a los Gálatas y explicó que, no sólo permite conocer la vida del Apóstol, sino que invita a profundizar en algunas cuestiones actuales en la vida de la Iglesia. 

El pontífice dedicó unos casi 40 minutos -como lo hace habitualmente-, para pasar entre los presentes en el Patio de San Dámaso, saludando, deteniéndose por momentos para un intercambio de palabras, firmando todo: libros, camisetas, banderas, fotografías, folletos; recibir pequeños obsequios, como una estola. Un grupo de jóvenes levantó una carta para cada uno de ellos con la inscripción "Shalom", llamando la atención del Papa, que se detuvo con ellos. Dos jóvenes pidieron bendecir sus manos unidas. El encuentro con una anciana también fue muy prolongado.

En su intervención, Francisco explicó que eligió hablar de la Carta a los Gálatas porque "es muy importante, diría decisivo, no solo para conocer mejor al Apóstol, sino sobre todo para considerar algunos temas que aborda en profundidad, mostrando la belleza del Evangelio". 

“También aborda algunos temas muy importantes para la fe, como los de la libertad, la gracia y el modo de vida cristiano, que son de gran actualidad porque afectan a muchos aspectos de la vida de la Iglesia hoy. Es muy actual, parece escrito para nuestro tiempo”, señaló.

Pablo, por tanto, “después de haber fundado estas Iglesias, se da cuenta del gran peligro que corren para su crecimiento en la fe. De hecho, algunos cristianos que venían del judaísmo se habían infiltrado y astutamente comenzaron a sembrar teorías contrarias a la enseñanza del Apóstol, llegando incluso a denigrarlo. 

“Es la forma habitual, dijo Francisco. Como ves, es una práctica ancestral presentarse en algunas ocasiones como el único poseedor de la verdad y pretender menospreciar el trabajo realizado por otros incluso con calumnias”. 

Estos adversarios de Pablo argumentaron que los paganos también tenían que someterse a la circuncisión y vivir según las reglas de la ley mosaica. Vuelven a las cosas que el Evangelio ha superado. 

Los gálatas, por tanto, habrían tenido que renunciar a su identidad cultural para someterse a las normas, prescripciones y costumbres propias de los judíos. No solo. Esos oponentes argumentaron que Pablo no era un verdadero apóstol y, por lo tanto, no tenía autoridad para predicar el Evangelio. Y muchas veces vemos esto: "pensamos en alguna comunidad cristiana o en alguna diócesis. Empiezan con historias y luego terminan desacreditando al párroco, al obispo. Es el camino del maligno, de esta gente que divide, que no sabe construir”.

“Pero, ¿cómo podemos reconocer a estas personas?, se preguntó el pontífice. “Por ejemplo, explicó, una de las huellas del camino a seguir es la rigidez. Frente al mensaje del Evangelio que nos hace libres, alegres, estos son rígidos: hay que ir para allá, hay que hacer esto otro...”. 

El Papa señaló entonces que para los gálatas, "haber conocido a Jesús y haber creído en la obra de salvación realizada con su muerte y resurrección fue verdaderamente el comienzo de una nueva vida". Una vida de libertad. Se habían embarcado en un camino que les permitió finalmente ser libres, a pesar de que su historia estaba entretejida con muchas formas de esclavitud violenta, entre ellas la que los sometió al emperador de Roma. 

Por tanto, “ante las críticas de los nuevos predicadores, se sintieron perdidos e inseguros de cómo comportarse -¿quién tiene razón, Pablo o estas personas que vienen a enseñar tantas cosas?- y a quién escuchar. En resumen, ¡había mucho en juego!”, advirtió el pontífice. 

Por ello, el Santo Padre invitó a seguir la enseñanza de San Pablo en la Carta a los Gálatas que “nos hará bien para comprender qué camino seguir” porque se trata del “camino liberador y siempre nuevo de Jesús crucificado y resucitado”.

“Es el camino del anuncio, que se realiza a través de la humildad y la fraternidad; los nuevos predicadores no conocen qué es la humildad, qué es la fraternidad, es el camino de la confianza mansa y obediente; los nuevos predicadores no conocen la mansedumbre ni la obediencia, y esta vía mansa y obediente va hacia adelante en la certeza de que el Espíritu Santo obra en todos los tiempos de la Iglesia. En última instancia, la fe en el Espíritu Santo presente en la Iglesia nos lleva hacia adelante y nos salvará”, concluyó el Santo Padre.

Al recordar que la semana próxima celebraremos la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo, Francisco invitó a pedir al Señor, por su intercesión, que nos ayude a abrirnos a su gracia que el apóstol decidió “poner su vida al servicio de Jesucristo” para anunciar el Evangelio más allá de las adversidades con humildad, mansedumbre, obediencia y fraternidad.+