Viernes 1 de julio de 2022

Ofrezcan al que sufre las "medicinas del alma": el consuelo y la ternura de Dios, pidió el Papa

  • 31 de octubre, 2019
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Audiencia con los empleados de la Fundación Don Carlo Gnocchi
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El papa Francisco recibió hoy a los empleados de la Fundación Don Carlo Gnocchi, una realidad asistencial y social italiana, que fluyó de la mente y el corazón de este distinguido sacerdote ambrosiano.



El Papa agradeció a los presentes, por continuar la herencia del fundador, y les pidió que no se “cansen de servir al último en la difícil frontera de la enfermedad y la discapacidad: junto con las terapias y técnicas más avanzadas para el cuerpo, ofrezcan a quienes confían en sus estructuras las medicinas del alma, es decir, consuelo y ternura de Dios”.



En efecto, inspirándose en el cuidado, la delicadeza y la sensibilidad sacerdotal del beato Carlo Gnocchi, están llamados, les dijo, a combinar en la concreción de la vida diaria el servicio social y de salud y la acción evangelizadora.



“Esto significa para ustedes, luchar valientemente contra las causas del sufrimiento y cuidar con amor la incomodidad de las personas que sufren o están en dificultad. Los tiempos cambiaron con respecto a los orígenes, pero es necesario continuar con el mismo espíritu, con la actitud y el estilo del padre Gnocchi.



El Santo Padre, además los animó a continuar su viaje en el compromiso de la promoción humana, que también es una contribución indispensable a la misión evangelizadora de la Iglesia. De hecho, les dijo, la proclamación del Evangelio es más creíble gracias al amor concreto con el que los discípulos de Jesús dan testimonio de la fe en Él.



Más adelante subrayó Francisco que “una sociedad que no es capaz de acoger, proteger y dar esperanza al sufrimiento, es una sociedad que ha perdido la piedad y el sentido de la humanidad”.



Y agregó: “El significado y el valor de la profesión de la salud y de cada servicio prestado al hermano enfermo se manifiesta plenamente en la capacidad de combinar competencia y compasión”.



“La competencia es la cualidad que hace creíble el testimonio de los fieles laicos en las diversas áreas de la sociedad incluso cuando se va a contracorriente, dedicando tiempo a una vida frágil.



El sufrimiento de los hermanos pide ser compartido, pide actitudes e iniciativas de compasión, se trata de «sufrir con», compadecerse de Jesús, que por el bien del hombre se hizo hombre para poder compartir plenamente, de una manera muy real, en carne y hueso, como se muestra en su Pasión. +