Sábado 24 de julio de 2021

ODSA UCA: En pandemia, los niños argentinos sufrieron más inseguridad alimentaria

  • 24 de junio, 2021
  • Buenos Aires (AICA)
El último informe de la ODSA UCA revela que se trepó al 34,3% en 2020 por la crisis sociosanitaria. También determinó que el 64,6% de chicos de 0 a 17 años vive en la pobreza.
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El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA UCA) realiza hoy el seminario académico “Infancia y desarrollo humano en tiempos de pandemia”, en el que se presentaron los principales resultados del informe “Nuevos retrocesos en las oportunidades de desarrollo de la infancia y adolescencia”.

La presentación estuvo a cargo de las investigadoras de ODSA UCA Conicet, Ianina Tuñón, María Emilia Sánchez y Carolina Emilia Martínez, y contó con las contribuciones al debate de Gerardo Weisstaub, médico pediatra del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, y Celia Rosemberg, psicolingüística orientada a la comprensión del desarrollo infantil y la educación (UBA, Conicet, Ciipme). 

En el estudio se abordó la situación de los niños, niñas y adolescentes entre 2010 y 2020, con énfasis en el contexto de la crisis provocada por el Covid-19 en la Argentina.

El informe de la ODSA UCA revela que el 64,6% de los niños y adolescentes argentinos de 0 y 17 años vive en la pobreza, el 34,3% sufre inseguridad alimentaria y por los efectos de las restricciones por la pandemia el 71% de los menores de edad no realizó actividades físicas en 2020.

Asimismo, subraya que el deterioro alimentario, físico y educativo de las infancias se profundizó sustancialmente con la pandemia y reconoce que sin la ayuda estatal, con programas como la Tarjeta Alimentar, los índices de pobreza hubieran trepado al 72% y la indigencia al 25%.

Los niños y jóvenes con problemas alimentarios se incrementó del 30,5% al 34,3% entre 2019 y 2020, y niños que padecen inseguridad alimentaria severa o situación de hambre más de una vez al día pasó a ser del 14 al 15,6% de la población menor en Argentina.

La situación de vulnerabilidad de los menores se potencia en el conurbano bonaerense donde hasta el 40% llegó a tener problemas de inseguridad alimentaria a pesar de que el 53% de esa población en el GBA recibió algún tipo de ayuda alimentaria.

El informe de la UCA afirma que la Tarjeta Alimentar tuvo un efecto protector de la primera infancia en el espacio de la alimentación ya que los chicos sin esa ayuda tuvieron el doble de probabilidad de experimentar inseguridad alimentaria severa que pares no destinatarios del plan social. 

De hecho, sin la existencia de esta ayuda la pobreza infantil hubiera disparado al 72% y la indigencia al 25% según las proyecciones directas del estudio realizado en los centros urbanos de más de 80.000 habitantes del país.

Resumen de resultados 
La inseguridad alimentaria se incrementó casi 4 p.p. entre 2019 y 2020, mientras que la situación más grave y que afecta de modo directo a los niños/as y adolescentes subió 1,5 p.p. Los más afectados fueron los adolescentes, mientras que la infancia temprana fue la más protegida. La Tarjeta Alimentar tuvo un efecto protector de la primera infancia en el espacio de la alimentación. A igual situación de pobreza e indigencia los niños/as sin la Tarjeta Alimentar tuvieron el doble de probabilidad de experimentar inseguridad alimentaria severa que pares no destinatarios de Alimentar. 

La pobreza e indigencia en términos monetarios guarda analogía con la inseguridad alimentaria, la primera se incrementó en 5,8 p.p. y la segunda en 1,6 p.p. La primera infancia estuvo más protegida de la indigencia y los adolescentes fueron los más afectados. Las infancias del estrato bajo integrado fueron afectadas en mayor medida respecto de 2019 por la indigencia y la inseguridad alimentaria severa. 

A partir del análisis descriptivo, se conjetura que las transferencias de ingresos concentraron su efecto distributivo en la pobreza extrema (indigencia monetaria e inseguridad alimentaria severa), y fue muy limitado su efecto sobre la pobreza y vulnerabilidad de los hogares en el acceso a los alimentos en cantidad y calidad. 

La atención preventiva de la salud del niño/a y adolescente sano se postergó de modo significativo en el marco del ASPO - COVID-19. Se estima que el déficit de controles médicos preventivos se incrementó casi 12 p.p. y el de la salud bucal 23 p.p. Si bien el aumento de la incidencia del déficit fue mayor a medida que aumenta la edad, en la primera infancia el déficit se duplicó. Las desigualdades son persistentes, pero el efecto ASPO fue transversal a las infancias.

Las condiciones del medio ambiente de vida (hacinamiento, calidad de la vivienda) no experimentaron cambios en el último año. Mejoró el indicador de contaminación ambiental como en casi todas las ciudades del mundo en el marco del ASPO. Las condiciones de saneamiento tuvieron un leve retroceso concentrado en el Conurbano, y en el estrato bajo marginal. Las desigualdades sociales en el espacio del hábitat son fundamentales para comprender el contexto del ASPO en la infancia y adolescencia, y en particular en relación con los procesos educativos, de crianza y socialización. 

Los indicadores de estimulación emocional e intelectual se mantuvieron estables en su incidencia durante el último año, salvo el de estimulación a través de la palabra (contar cuentos o relatar historias orales). Este indicador creció de modo superlativo afectando especialmente a los niños/as en edad escolar y en los estratos bajos y medio no profesional. Los estilos de crianza nocivos también se incrementaron en su incidencia de modo transversal a los grupos de edad y el estrato social, salvo en el maltrato físico que fue mayor en el estrato bajo marginal y en general mayor en los hogares monoparentales. 

El ASPO tuvo un efecto muy relevante en los procesos de socialización de las infancias y adolescencia. Esto se advierte en el incremento de 10 p.p. de la insuficiente actividad física y el comportamiento sedentario. Ambos indicadores afectan a casi el 70% de los chicos/as entre 5 y 17 años. Si bien la insuficiente actividad física guarda una correlación regresiva a medida que desciende el estrato social, en la coyuntura ASPO, parece haber afectado de modo más significativos a las infancias de los estratos sociales medios no profesionales y profesionales. Mientras que el comportamiento sedentario es un fenómeno transversal a las infancias, en esta coyuntura, afectó en mucha mayor magnitud a las infancias más aventajadas en términos socioeconómicos. 

Los indicadores de acceso a la información experimentaron una mejora relevante en el último año como consecuencia de una mayor conectividad por parte de los hogares con niños/as y adolescentes a través de servicios de internet en el hogar. Este avance se registra en los hogares más bajos y medio no profesional. No hubo avances tan relevantes en la adquisición de tecnología como PC o celulares. 

El comportamiento lector de textos impresos sigue su involución como un fenómeno transversal a las infancias, pero que en la actual coyuntura afectó especialmente a los niños/as entre 5 y 12 años. 

Es complejo medir la no asistencia a la escuela en el contexto del ASPO - COVID-19. No obstante, se logra una aproximación a las desigualdades sociales en el tipo de comunicación principal que han mantenido los niños/as y adolescentes de cada nivel educativo con sus docentes. La comunicación a través de redes sociales (WhatsApp, Facebook, Instagram, etc.) fue más frecuente en los estratos sociales más bajos y en la educación inicial y primaria; mientras que la comunicación a través de Plataformas virtuales (Zoom, Teams, Classroom, etc.), fue más frecuente en los estratos sociales más aventajados y en la educación secundaria. Las disparidades sociales se registran en brechas muy amplias en el interior de un mismo nivel educativo, pero tendieron a ser mayores en la primaria y secundaria. Así como la falta de comunicación y el uso de redes fue mayor en la educación inicial. 

Por último, el trabajo infantil económico y doméstico intensivo experimentó una merma muy significativa como consecuencia del ASPO - COVID-19 y la merma del trabajo informal del que participan las infancias en las grandes ciudades del país. Asimismo, se infiere que la mayor disponibilidad de adultos en los hogares también repercutió en la merma del trabajo doméstico intensivo en niñas, niños y adolescentes. Se conjetura que esta merma tan pronunciada está muy asociada a la coyuntura de las medidas restrictivas de circulación y la mayor disponibilidad de adultos de referencia en el interior de los hogares en dicho contexto.+