Viernes 7 de octubre de 2022

Monseñor Croxatto ordenó un sacerdote y un diácono

  • 20 de agosto, 2018
  • Neuquén (AICA)
El obispo de Neuquén, Mons.Fernando Croxatto, ordenó un sacerdote y un diácono camino al sacerdocio para la diócesis. El nuevo sacerdote neuquino es el Pbro. Ariel del Prado, de 36 años, perteneciente a la parroquia María Auxiliadora de la localidad de Centenario. El nuevo diácono transitorio es Federico Fiochi, de 27 años, perteneciente a la comunidad parroquial de San Cayetano, del barrio Parque Industrial.
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El sábado 18 de agosto el obispo de Neuquén, monseñor Fernando Martín Croxatto, ordenó un sacerdote y un diácono camino al sacerdocio para la diócesis.

El nuevo sacerdote neuquino es el presbítero Ariel Gustavo del Prado, de 36 años, perteneciente a la parroquia María Auxiliadora de la localidad de Centenario.

El seminarista ordenado diácono transitorio es Federico Germán Fiochi, de 27 años, perteneciente a la comunidad parroquial de San Cayetano, del barrio Parque Industrial.

Ambos se formaron en el seminario San Agustín, de la diócesis de San Isidro, donde se están formando otros siete seminaristas de la diócesis de Neuquén: Oscar Bernardo Carus, Martín Fernando Olmedo, José Alberto Lagos, Hernán Ezequiel Sánchez, Julián Ernesto Jure, Marcelo Reinoso y Abel Ismael Soto.

Durante la homilía, monseñor Croxatto, dirigiéndose a ambos les dijo: "Queridos Ariel y Fede, como ustedes saben, a Jesús la fidelidad le costó la vida, no sólo por su muerte en cruz, sino porque tuvo que enseñarnos que ´la entrega va muchas veces a contrapelo de toda nuestra sensibilidad y sobre todo lo que tiene que ver con este desasimiento absoluto frente al futuro?, lo que vendrá, porque ordenarse significa renunciar a su libertad poniéndose absolutamente disponible a merced de un Dios que no es dominable, que nos puede hacer andar a cada instante en una u otra dirección, cuando nuestro oído está atento a su Palabra y a su Pueblo".

"Hoy también, queridos Ariel y Fede, es urgente, imperioso ´ser misericordiosos´ frente a una realidad ´líquida y sufriente´, -niños por nacer, nacidos, jóvenes, familias, ancianos, profesionales, etc.- son ´tantos´ los que necesitan la cercanía, el consuelo, el apoyo, la escucha, el sentido de un para qué vivir, el orientar, acompañar, sostener, ayudar a ?tanta vida en peligro?. Y ahí debemos estar ?para agradar al Señor y darle el mejor culto?.

Y les deseó "que este ministerio que inician, esté marcado por una alegría misericordiosa".+