Jueves 19 de mayo de 2022

Mons. Zanchetta: "dolor y preocupación" por los efectos devastadores del dengue

  • 19 de abril, 2016
  • San Ramón de la Nueva Orán (Salta) (AICA)
El obispo de Orán, monseñor Gustavo Zanchetta, envió una carta pastoral a la comunidad diocesana en donde expresó su "dolor y preocupación" por los efectos devastadores del dengue y las fiebres chincungunya y zika, y pidió que "sepamos colaborar y ayudarnos unos a otros en lo que esté a nuestro alcance".
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"Padre Santo, cuídalos en tu nombre ? el nombre que tú me diste ? para que sean uno, como nosotros", pidió el obispo de Orán, monseñor Gustavo Zanchetta, expresando su cercanía a cada hogar del territorio diocesano, y manifestó su "dolor y preocupación" por los efectos devastadores del dengue y las fiebres chincungunya y zika.

"El Señor nos ha pedido que seamos uno, como el Padre y Él son uno, porque ese es el proyecto del Reino que pedimos ?venga a nosotros? cada vez que rezamos el Padre nuestro", aseguró.

Asimismo, aseveró que "en estas horas difíciles necesitamos estar más unidos que nunca porque así lo exigen las circunstancias, pero también porque para los cristianos es un mandato en la fe".

Luego, contó una experiencia que le ocurrió el sábado 15 de abril, vísperas de la Jornada del Buen Pastor, luego de visitar a un sacerdote enfermo por el virus del dengue.

"Sentí la necesidad de peregrinar ? en nombre de todos ? al campo de los Mártires del Zenta, cerquita de Pichanal, donde ofrendaron sus vidas por el evangelio los Siervos de Dios, Padres Pedro Ortíz de Zárate y Juan Antonio Solinas con sus compañeros laicos en el siglo XVII", dijo.

"Allí estuve largo rato rezando el rosario y pidiendo a la Virgen Santísima la finalización de estos males, el consuelo para las familias sufrientes y el pronto restablecimiento de quienes aún están enfermos", aseguró.

Y continuó: "Mientras rezaba me encontré con algunos lugareños que volvían a su casa habiendo cumplido una misión fundamental. Una oveja de su corral se había perdido y estuvo durante dos días caída en un pozo, según me compartieron. Y uno de ellos, muy joven, volvía feliz con la oveja lastimada en sus brazos, llevándola de nuevo a casa".

El prelado consideró este episodio como "un signo claro de lo que Dios nos pide: Hacernos cargo del que sufre, y si está perdido, ir a buscarlo".

Además, invitó a promover una "cultura del encuentro" como pide el papa Francisco. "No es tiempo de enfrentarnos y tampoco permitamos que el devenir de las circunstancias nos hagan perder de vista el objetivo común: preservar y cuidar el don de la vida", afirmó.

"Ruego que todos nosotros sepamos colaborar y ayudarnos unos a otros en lo que esté a nuestro alcance. No le hagamos lugar al mal espíritu que todo lo divide y arruina", pidió.

"Los abrazo a todos y cada uno con amor de padre y hermano. Cuenten con mi oración, disponibilidad y cercanía. Y especialmente a quienes están enfermos les llegue el consuelo y la bendición del Señor, quien nos dice: ?Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré?", concluyó su carta, encomendando la vida de cada uno a la Virgen del Carmen y a San Ramón Nonato, patronos de la diócesis.+

Texto completo de la carta pastoral de Mons. Zanchetta