Martes 11 de agosto de 2020

Mons. Uriona llamó a ser protagonistas en la construcción del Reino

  • 30 de julio, 2020
  • Río Cuarto (Córdoba) (AICA)
El obispo de Villa de la Concepción del Rio Cuarto, monseñor Adolfo Uriona FDP, presidió el domingo 26 de julio una misa en la parroquia Santa Rosa de Lima.

El obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto, monseñor Adolfo Armando Uriona FDP, presidió el domingo 26 de julio una misa en la parroquia Santa Rosa de Lima, en la ciudad cabecera de la diócesis, que fue transmitida por las redes sociales y los medios de comunicación.

En referencia al Evangelio, indicó: “Estamos terminando el capítulo 13 que hemos comenzado hace dos domingos con las parábolas del Reino. Según el Evangelio de San Mateo las parábolas que hoy se nos indican son las del tesoro escondido y de la perla preciosa encontrada”.

“En la época de Jesús se estaba esperando que viniera el Reino de los Cielos preanunciado por los profetas, se estaba esperando con ansiedad, porque se vivían situaciones difíciles en Galilea”, relató. “Estaban bajo el dominio del Imperio Romano, que era bastante cruel, es decir que esperaban un reino de cambios de estructuras”.

“Lo que Jesús les propone es otra cosa: Jesús les propone que el Reino no es un problema de cambio de gobierno, no es un problema de cambiar las estructuras, sino que fundamentalmente, el reino de los cielos es algo donde debemos cambiar el corazón”.

Este cambio, advirtió monseñor Uriona, “es un cambio que toca a todos los que lo escuchaban, a todos los que querían ser sus discípulos, para que cambiaran de actitud del corazón”.

“El Reino de los Cielos así presentado es una novedad para la gente que escuchaba a Jesús y Él propone estas dos parábolas: la del tesoro escondido y la de la perla preciosa, y vemos que lo que Jesús exige es un cambio profundo del corazón y una entrega total de todo”

“No se puede elegir -advirtió- entre adquirir el tesoro y encontrar la perla, y algunas cosas de nuestra vida: Jesús te exige toda la vida”, y consideró que “esta radicalidad del Señor evidentemente debe haber impactado mucho en los que lo escuchaban, pero lo que pasa es que el Reino es lo que vale la pena y el Reino de los Cielos es Jesús mismo”, afirmó.

“Cuando esto se nos presenta a nosotros, podemos preguntarnos: ¿Y qué debemos vender nosotros? Nos sirve para un examen de conciencia, quizás tengamos que cambiar algunas formas de pensar, tengamos que cambiar algunos hábitos, costumbres, tengamos que cambiar algunas cosas que nos cuesten por el Reino de los Cielos, por el Señor, y creo que esto es lo que vale la pena, hacer ese examen de conciencia para ver qué es lo que yo puedo entregar, cómo puedo entregarle todo a Él para que realmente el Reino de los Cielos se realice en nosotros”.

Por otra parte, el prelado reflexionó sobre buscar un sentido en la vida: “En las dos parábolas se destaca la alegría que tiene el hombre que encuentra el tesoro en el campo, y el comerciante que encuentra la perla preciosa, porque cuando uno encuentra el sentido, ese sentido de servicio a los demás provoca una alegría muy honda”.

“Nosotros no podemos esperar que el Reino venga: el Reino viene pero nosotros también tenemos que poner lo nuestro para construirlo, tenemos que ser protagonistas”, animó.+