Martes 28 de septiembre de 2021

Mons. Olivera: "Los tiempos difíciles, son tiempos de solidaridad y cercanía"

  • 18 de julio, 2016
  • Cruz del Eje (Córdoba)
"Vivimos tiempos difíciles; en nuestra historia hemos vivido situaciones bien difíciles, pero tenemos que saber descubrir que los tiempos difíciles, los tiempos de grandes desafíos, son tiempos de oportunidades, tiempos de solidaridad, tiempos de cercanía, tiempos de mirar ? como hizo nuestra Madre, la Virgen, lo que faltaba en la boda de Caná, de invitando a seguir a Jesús, también convirtió el agua en vino-. También nosotros, con María y por María, podemos y debemos mirar y estar atentos a las necesidades y sufrimientos de nuestros hermanos. ¡Esa es nuestra fe!", sostuvo el obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera, al presidir en la catedral local las fiestas patronales en honor de Nuestra Señora del Carmen.
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El obispo de Cruz del Eje, monseñor Santiago Olivera, presidió en la catedral local las fiestas patronales en honor de Nuestra Señora del Carmen, de la que participaron numerosos fieles de esta ciudad cordobesa y de zonas aledañas.

"Nosotros que deseamos cumplir la voluntad del Padre, que deseamos vivir el Evangelio, somos verdaderamente miembros de una familia y por lo tanto aquello que pensamos para nuestra familia de sangre, debemos pensarlo para nuestra familia más grande, para nuestros hermanos en la fe, para nuestros hermanos que más lo necesitan", aseguró.

"Vivimos tiempos difíciles; en nuestra historia hemos vivido situaciones bien difíciles, pero tenemos que saber descubrir que los tiempos difíciles, los tiempos de grandes desafíos, son tiempos de oportunidades, tiempos de solidaridad, tiempos de cercanía, tiempos de mirar ? como hizo nuestra Madre, la Virgen, lo que faltaba en la boda de Caná, de invitando a seguir a Jesús, también convirtió el agua en vino-. También nosotros, con María y por María, podemos y debemos mirar y estar atentos a las necesidades y sufrimientos de nuestros hermanos. ¡Esa es nuestra fe!", sostuvo.

El obispo animó a los peregrinos y devotos a pedirle a la Virgen que "nos ayude a encarnar cada vez más y mejor el Evangelio y que de verdad podamos predicarlo con la vida. No son sólo palabras, como hemos escuchado recién ?mi madre y mis parientes y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra y la viven?. Nos sabemos deseosos de vivir la Palabra y ésta es una nueva invitación a vivirla".

"La Iglesia desde Jesucristo nos invita a convertirnos, a cambiar, a volver nuestro corazón e inteligencia al Evangelio, a tener los sentimientos de Jesús", subrayó.

"Una verdadera fiesta en el corazón es precisamente ir contagiándonos de estos sentimientos de Jesús, ir contemplando la vida de la Virgen, que guardó en su corazón todo para poder vivir después las enseñanzas de su Hijo. Conservaba en su corazón lo que iba contemplando, lo que su Hijo iba haciendo y diciendo, pero puso por obra ese sí de la vida, ese sí hasta el final, ese sí hasta la cruz", agregó.

Monseñor Olivera insistió en la necesidad de pedirle a la Virgen que "nos ayude también en nuestro sí cotidiano, a vivir el Evangelio y a levantarnos, porque nos sabemos frágiles y caemos, o no somos totalmente fieles como deseamos al Evangelio de Jesús".

Tras destacar que en esta celebración dos niños de la comunidad recibirán por primera vez a Jesús, llamó a renovar "nuestra primera vez, aquel día lleno de emoción, tal vez sin entenderlo tanto, pero sabiendo que un misterio grande pasaba, que un gozo que no se puede explicar se vivía y que una emoción particular se sentía, porque el Dios grande se hacía pequeño en Jesús".

"Este Jesús nos da su cuerpo y su sangre hasta el fin de los tiempos. Demos gracias por este regalo y renovemos nuestro amor a la Eucaristía y a esta comunión que supone una comunión con su Evangelio. Cuando comulgamos, comulgamos en primer lugar con los sentimientos de Jesús y así debe ser cada vez que nos acercamos a hacerlo. Por eso pedimos perdón cuando empezamos cada misa y nos preparamos con dignidad y nos confesamos", señaló.

"Queremos recibirlo en nuestro hogar, en nuestra casa, en nuestro cuerpo, en nuestra propia vida y queremos estar en comunión con Jesús. Esa comunión también es con su Palabra y permite que su Palabra hecha carne, venga a nosotros", concluyó.+

Texto completo de la homilía

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