Jueves 18 de agosto de 2022

Mons. Ojea: "La vida del hombre no está asegurada por sus riquezas"

  • 31 de julio, 2022
  • San Isidro (Buenos Aires) (AICA)
El obispo sanisidrense reflexionó sobre el buen uso de los bienes materiales para "no caer en la idolatría, la sumisión y la esclavitud del dinero", a la que definió como "la peor de las esclavitudes"
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El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, puso en contexto la parábola del “rico insensato” que se lee este domingo en el Evangelio, en la que un hombre se presenta ante Jesús y le pide que intervenga en una herencia familiar”.

“Qué triste es ver como la familia se pelean por dinero, las herencias, las sucesiones”, exclamó y planteó: “¿Cuántas veces lo hemos visto? Caen tantas cosas por tierra”. “La parábola nos asegura que la vida del hombre no está asegurada por sus riquezas, la acumulación de riquezas crea una ilusión. El ser humano cree que por tener más es más feliz, que por tener más se agranda el yo, que el tener mucho significa el crecimiento del yo y no es así. El apego a las riquezas destruye la vida del hombre porque la riqueza crea sumisión y esclavitud, en el fondo termina siendo una idolatría”, alertó.

El prelado sanisidrense explicó que “Jesús cuando pone la disyuntiva la pone entre Dios y el dinero, no se puede servir a dos señores, no se puede servir a Dios y al dinero” y sostuvo: “El dinero crea esta sumisión, en sí mismo no es malo, lo que es malo es el apego, la esclavitud que crea”.

“Notemos que el personaje de la parábola es autosuficiente, dialoga solo consigo mismo, calcula; piensa estrategias para poder guardar, para poder acumular, para poder crecer en bienes. No reconoce al dador de esos bienes y menos piensa en los pobres. El tener mucho va creando insensiblemente esta acumulación, va creando un cierto desprecio al que tiene menos”, subrayó.

“La Palabra de Dios comienza con el libro de la Eclesiastés hablando de lo que es la vanidad, toda vanidad; esa palabra vanidad significa vacío, niebla, humo, como la nada y el hombre cree ilusoriamente que aferrándose a ese humo puede ser feliz y sin embargo su vida no está asegurada por esto”, profundizó.

Hacia el final de su reflexión, monseñor Ojea recordó que “Gandhi decía que ‘la madre tierra es capaz de proveer de bienes a todos los seres humanos pero no alcanza para satisfacer la voracidad de unos pocos’. Qué verdad que es esta”. 

“Pidámosle al Señor tener un justo valor de los bienes, esos bienes que se nos tienen que ir de las manos porque son para administrar, esos bienes que tienen de alguna manera una función social. Pidámosle al Señor que esta parábola fuerte y dura nos ilumine para usar de ellos bien y para no caer en la idolatría, en la sumisión y en la esclavitud del dinero que es la peor de las esclavitudes”, concluyó.+