Sábado 5 de diciembre de 2020

Mons. Mollaghan: "La Virgen es fundamental en la vida de la parroquia"

  • 25 de septiembre, 2012
  • Rosario (Santa Fe) (AICA)
El 24 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de la Merced, el presbítero Eduardo Robledo asumió como párroco de María Mediadora de todas las Gracias, de Rosario. El padre Robledo ya se desempeñaba en dicha comunidad como administrador parroquial. La misa fue presidida por el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, y en su homilía señaló que en la fiesta de Nuestra Señora de la Merced "se manifiesta su permanente intercesión en favor nuestro".
El 24 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de la Merced, el presbítero Eduardo Robledo asumió como párroco de María Mediadora de todas las Gracias, de Rosario. El padre Robledo ya se desempeñaba en dicha comunidad como administrador parroquial.

La misa fue presidida por el arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, y concelebraron varios sacerdotes, entre ellos monseñor Tomás Santidrián, y los presbíteros Fabián Belay, Darío Rotondo y Juan Pablo Masramón.

En la homilía, el prelado señaló que en la fiesta de Nuestra Señora de la Merced "se manifiesta su permanente intercesión en favor nuestro" y recordó que "el Concilio Vaticano II quiso exponer la misión de la Santísima Virgen en el misterio de Jesucristo y en la vida de la Iglesia, y el modo en que se comprende fervorosamente la mediación de la Madre de Dios".

El pastor rosarino aseguró que "el influjo salvador de la Virgen nace del beneplácito divino y deriva de la grandeza y abundancia de los méritos de su Hijo y depende de su única mediación divina. De este modo Ella siempre favorece la unión con Jesús y mira hacia Él".

Monseñor Mollaghan manifestó que "el lugar de la Virgen es fundamental en la vida de la parroquia y debe llegar a los lugares y casas donde se debe anunciar la Palabra de Jesús" y pidió especialmente al nuevo párroco "llevar adelante esta obra evangelizadora".

Como conclusión, afirmó que "este Año de la Fe será una ocasión para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, particularmente en la misa dominical y en la adoración de la Eucaristía, que es `la cumbre y la fuente de donde nace la vida de la Iglesia´".

Al finalizar la misa, los concelebrantes junto a los fieles rezaron ante la imagen de María Mediadora y se consagraron a la Virgen. +

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