Miércoles 5 de octubre de 2022

Mons. Mestre: "Poner a Dios en el centro y por sobre todas las realidades de mi vida"

  • 8 de septiembre, 2022
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Mar del Plata invitó a reflexionar sobre la fragilidad de la naturaleza humana y sobre la necesidad de planificar la propia vida con Dios como guía y fin de todas las cosas.
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En el domingo 23° del tiempo ordinario y a la luz de la narrativa Evangélica, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Antonio Mestre propuso tres puntitos para meditar y orar. 

Lo limitado de toda realidad humana
En el primer punto, el prelado recordó que “todo lo humano es bueno y querido por Dios. Es parte esencial de su obra creadora. Jesús mismo se hace hombre, ser humano terreno e histórico sin menguar su divinidad”. 

Sin embargo,“en la naturaleza humana se expresa lo limitado y lo frágil de la existencia. Por eso la sola realidad humana nunca termina de saciar plenamente el corazón de las personas. Es así que la Palabra nos invita a hacer experiencia constante de lo limitado de la realidad humana”.

En esa línea, monseñor Mestre se preguntó: “¿Experimento lo limitado de la realidad humana?; ¿En qué lo experimento…? ¿Percibo que la dinámica de lo humano, incluso en sus elementos altamente positivos, no termina de saciar los anhelos más profundos de mi corazón?”.

Dios por sobre todas las cosas
Como segundo aspecto, monseñor Mestre profundizó que ante el límite de lo humano “irrumpe la centralidad de Dios en nuestra vida. Ahí se entiende la invitación absoluta de ‘amarlo más qué’, ‘cargar su cruz y seguirlo’”. 

En esa sintonía, es esencial “poner a Dios en el centro y por sobre todas las realidades de mi vida. Quién ama profundamente a Dios podrá gozar de todo lo bueno y saludable de la vida afectiva humana y del amor con las demás personas en todas sus dimensiones. Todo será llevado a plenitud”, afirmó.

Entonces, instó a reflexionar acerca de “qué implica para mí hoy amar a Dios por sobre todas las cosas”, o “de qué forma puedo acrecentar mi amor a Dios” y si realmente “busco seguir a Jesús como verdadero discípulo”.

Proyectar con Dios la propia vida
Finalmente, el obispo de Mar del Plata reflexionó sobre la “planificación de la propia vida con Dios y asumiendo la realidad humana poder proyectar con prudencia, calculando y considerando, nuestra vida”. 

“Para todo esto es necesario una actitud profunda de discernimiento cristiano. El discernimiento espiritual es calcular y considerar según la audacia del Espíritu para proyectar nuestra vida según Dios”, dijo.

Como mensaje final, instó a pensar si “busco ser prudente en la proyección y planificación de mi propia existencia” y si “practico habitualmente el discernimiento cristiano, el discernimiento espiritual”.+