Domingo 2 de octubre de 2022

Mons. Mestre: "Para ser en verdad felices, el Señor tiene que ser nuestro tesoro"

  • 11 de agosto, 2022
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Mar del Plata ofreció los tradicionales tres puntitos para orar y reflexionar en torno a la narrativa Evangélica del domingo 19° del tiempo ordinario.
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En el 19° domingo del tiempo ordinario, fiesta de San Cayetano, el obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Antonio Mestre, reflexionó en torno a la luz de los textos de la Escritura y propuso los tradicionales tres puntitos para orar. En ese sentido, centró su reflexión en tres términos: preparado, administrador, tesoro.

¡Feliz el que está preparado esperando al Señor!
Con respecto al primer punto, monseñor Mestre destacó la importancia de “estar preparados y en actitud de vigilante espera a Dios, que constantemente viene a nuestra vida”.

“Viene de forma directa a través de la oración personal y comunitaria; viene a través de la realidad de cada día y sobre todo en cada hermano, especialmente si es pobre y necesitado”.

Dijo que es necesario preguntarse “si realmente nuestros corazones están preparados para recibir al Señor, para discernir su presencia a la luz de los signos de los tiempos”, e invitó a reflexionar si “descubro que el Señor viene constantemente a mi vida” o si “tengo presente que el Señor se manifiesta en la realidad cotidiana de mi vida”.

¡Feliz el administrador fiel y previsor!
En este punto, el obispo de Mar del Plata aseveró que “se nos invita a administrar nuestra vida y los dones que el Señor nos ha dado en la vida según los criterios del Evangelio”.

“Ser administrador fiel y previsor implica para cada uno de nosotros, según nuestra vocación específica y en función de nuestras responsabilidades en esta etapa de la vida, estar donde hay que estar y hacer lo que hay que hacer. Algo obvio pero que no siempre es fácil de entender”.

Reconoció que “muchas veces, algunas fantasías pueden sacarnos de nuestra propia realidad y hacernos perder de vista nuestra vocación de ser simples servidores y administradores”, y es por eso que “este es nuestro llamado y ahí debemos ser realmente felices. Gastar nuestra vida en la entrega y el servicio a los hermanos en la vocación que el Señor nos ha regalado”.

¡Feliz el que tiene a Dios como su tesoro!
Finalmente, manifestó que otra “gran invitación” es que “podamos ser felices teniendo a Dios como nuestro único principal tesoro de vida y por Él realmente nos juguemos toda la existencia”.

“Para ser en verdad felices, el Señor tiene que ser nuestro tesoro”, enfatizó el prelado, quien instó a reconocer si es el Señor “el tesoro más preciado de mi vida” y  si “mi corazón late al ritmo de la Palabra del Señor y de la vivencia de las obras de misericordia”.+