Martes 23 de abril de 2024

Mons. Mestre: 'Luchar con las armas de la paz del Evangelio por la dignidad del ser humano'

  • 25 de octubre, 2023
  • La Plata (Buenos Aires) (AICA)
El arzobispo de La Plata pidió que esa dignidad del ser humano, que es imagen de Dios, "sea siempre cuidada, enaltecida y respetada".
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El arzobispo de La Plata, monseñor Gabriel Mestre, compartió los tres puntitos correspondientes al domingo 22 de octubre, sintetizados en las siguientes palabras: Maldad, César, Dios.

La maldad de los fariseos y herodianos
“La actitud de fariseos y herodianos es realmente mala, profundamente vil. Representan a dos grupos totalmente opuestos en pensamiento e ideologías, pero que ahora se unen para dañar a Jesús. Representan dos grupos antagónicos que se unen para hacer el mal”, recordó el prelado. 

Además, dijo, “es realmente negativa la actitud de hablarle al Señor con palabras suaves y aparentemente buenas y correctas, cuando en realidad le quieren poner una trampa para acusarlo. Son actitudes de maldad, inautenticidad y de profunda bajeza humana y espiritual. La falta de sinceridad es evidente desde las primeras palabras que plantean en este texto”.

Y animó a preguntarse: “¿Puede haber algo de esta maldad en mi corazón? A la hora de enfrentar problemas y confrontar posturas con las demás personas: ¿Soy auténtico?, ¿busco con sinceridad la verdad?, ¿busco el bien por caminos buenos?”

“Den al César lo que es del César...”
El arzobispo platense aseguró que “esta primera parte de la frase sobre el César señala la independencia legítima que hay entre el poder civil y el religioso. Es lo que, en terminología actual, llamamos realidades temporales o temas seculares”. 

“No se puede ser un fanático religioso y pretender que todo el mundo se vea obligado a vivir una vida religiosa si así no lo quiere o no lo ha descubierto aún. La clave aquí es el respeto y la legítima independencia y autonomía del poder temporal y estatal con respecto a nuestra perspectiva religiosa o cualquier otra concepción espiritual”, señaló. 

En tanto, aseguró: “Aquí habrá que aprender a proponer con firmeza y claridad los principios de la fe, pero sin imponer nunca nada a nadie. Se deberá crecer en diálogo, en un marco de sociedad pluralista en sus creencias y concepciones ideológicas. En este punto, podemos hablar de la legítima dimensión secular de la vida, que no es lo mismo que el secularismo”.

En ese sentido, instó a reflexionar: “¿Soy respetuoso con las creencias o no creencias de los demás? ¿Acepto que existe ‘un César’, es decir, ¿un orden civil profano que no tiene por qué estar regulado por principios fácticos de fe que obliguen a los demás a practicar tal o cual forma religiosa? ¿Puedo caer en la tentación de ser un “fanático religioso”?.

“...y den a Dios lo que es de Dios”
En el último punto, monseñor Mestre manifestó que la segunda parte de la frase de Jesús “completa muy bien el sentido de la totalidad de esta”. Cuando el Señor les pregunta de quién es esa ‘figura’, la palabra griega quese utiliza es eikon, que significa también ‘imagen’. Sabemos por Gn 1,26 que el ser humano es ‘imagen’ de Dios. Por eso el ‘den a Dios lo que es de Dios’ implica darle a Dios lo que es imagen de DIOS. ¿Quién es la imagen de Dios?: el ser humano”. 

Por eso, continuó, “las personas, todos los seres humanos, la humanidad, incluso el César, es de Dios. De aquí brota nuestra dignidad más profunda: somos imagen del mismo Dios. Manteniendo lo que afirmamos en el punto dos, la necesaria autonomía e independencia del poder político, estatal, temporal e histórico, debemos luchar con las armas de la paz del Evangelio, para que la dignidad del ser humano, imagen de Dios, sea siempre cuidada, enaltecida y respetada”. 

Para los que somos creyentes, no asumir este desafío de defensa de la dignidad humana según los designios de Dios, significaría caer en una actitud de profundo secularismo, que desfigura el sentido de la belleza de la fe”.+