Martes 29 de noviembre de 2022

Mons. Mestre: "Es Cristo y solo Cristo quien da identidad a nuestra vida y vocación"

  • 23 de noviembre, 2022
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
En la solemnidad de Santa Cecilia, patrona de la diócesis, el obispo de Mar del Plata pidió que su ejemplo de vida "nos estimule a dar la vida con alegría por Cristo y por nuestros hermanos".
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La diócesis de Mar del Plata celebró el martes 22 de noviembre la solemne Misa de Santa Cecilia, patrona de la música, de la ciudad y de la diócesis. La ceremonia fue presidida por el obispo marplatense monseñor Gabriel Antonio Mestre y concelebrada por sacerdotes de la diócesis.

Junto a la comunidad diocesana estuvieron presentes el intendente Guillermo Montenegro; la presidenta del Concejo Deliberante, Marina Sánchez Herrero; el senador Ariel Bordaisco y Pablo Arrauz descendientes de los fundadores, autoridades de distintas instituciones de la ciudad y de los organismos diocesanos.

“Con Santa Cecilia llamados al martirio cotidiano, la identidad cristiana y la alegría de la fe”, fue el título de la homilía, en la que monseñor Mestre meditó sobre esos tres puntos a la luz de los textos bíblicos, de la figura de la santa y del camino pastoral 22-25.

El obispo de Mar del Plata destacó que esta santa, una de las insignes mártires de los primeros tiempos de la fe, la Iglesia nos desafía con su testimonio. “Mártir es el que da la vida por Cristo y por su Pueblo. A veces se da de forma cruenta y de una vez para siempre, como es el caso de Santa Cecilia. En muchos otros casos se da en lo que se puede llamar el martirio cotidiano”.

Siguiendo las palabras del papa Francisco, monseñor Mestre explicó que el martirio cotidiano “no comporta la muerte” pero también es un “perder la vida” por Cristo, cumpliendo el propio deber con amor, según la lógica de Jesús, la lógica de la donación, del sacrificio.

“¿Cómo estamos dando la vida? ¿Dónde nos cuesta más ser generosos y entregados?”, interpeló el prelado, y agregó que “el martirio bien vivido no es fruto de un voluntarismo rigorista. El martirio fecundo tiene una raíz bien clara y profunda: la identidad cristiana”.

En esa línea, señaló que “es Cristo y solo Cristo quien da identidad a nuestra vida y vocación y, por lo tanto, a la entrega martirial. Cristo es el Mártir por excelencia”.

Siguiendo con en el tema de la identidad cristiana, monseñor Mestre recordó que somos verdaderamente “hijos de Dios”, y que “a imagen de Santa Cecilia hoy somos estimulados a renovar nuestra identidad cristiana”.

Para lograrlo, el obispo explicó que debemos fortalecer “con profundidad nuestra identidad cristiana: no negociamos nuestra pertenencia y servicio a Jesucristo”.

Por último, el prelado abordó el tema de “la alegría de la fe” comentando que “uno de los frutos particulares de la verdadera identidad cristiana es la alegría”. “La fe bien vivida nos hace felices”, agregó, asegurando que esa alegría “es posible, incluso en las circunstancias precarias y dolorosas de nuestro transitar histórico”.

“La felicidad puede ser parte de nuestra existencia en la medida que la fundamentemos en Dios que nos ama profundamente”, resumió Mestre. “Con Santa Cecilia ese debe ser el canto sinodal de nuestro tiempo. La vida de cada persona y de cada grupo, la realidad de cada comunidad y cada espacio eclesial es, con Santa Cecilia, un canto sinodal de alegría por la presencia soberana y triunfante de Cristo en nuestro caminar cotidiano”. +