Martes 28 de septiembre de 2021

Mons. Mestre bendijo el comienzo de un nuevo año lectivo

  • 11 de marzo, 2021
  • Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA)
El obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, presidió la misa de inicio del año lectivo de las escuelas católicas.
Doná a AICA.org

El obispo de Mar del Plata, monseñor Gabriel Mestre, presidió una misa en la explanada de la escuela Don Bosco, de General Pirán, con la que se dio inicio al año lectivo en las escuelas católicas de la diócesis.

En la misa, concelebrada por el Delegado Episcopal de Educación, presbítero Silvano de Sarro y el vicepresidente de la Jurec, presbítero Juan Cruz Mennilli, se encontraban presentes el presidente de la Junta, contador Javier Sanchez y el vicepresidente, licenciado Rubén Primo Fernández, entre otros miembros. 

Asistieron también docentes de otras instituciones, autoridades educativas y municipales de Mar Chiquita, además de los alumnos, docentes y padres de la escuela anfitriona, que se prepara para celebrar su centenario.

En su homilía, monseñor Mestre, comenzó destacando la tradición de comenzar el año celebrando la Eucaristía y encomendando al Señor la obra educativa de la Iglesia y de sus escuelas, tanto diocesanas como de las distintas congregaciones. 

Reflexionando sobre la Liturgia, el prelado destacó dos palabras de la primera lectura, tomada del libro del Deuteronomio, donde se nos invita a ser “sabios y prudentes”.

“La sabiduría –destacó el Obispo- no se trata simplemente de acumular saberes, sino saber vivir bien según la voluntad de Dios, de descubrirle el verdadero sabor a la vida. ¡Cuánto para caminar juntos en este año alumnos, docentes, familias, para que de la mano del Señor podamos adquirir la verdadera sabiduría!”, exclamó.

Por su parte, sobre la prudencia, explicó que “prudentes no son los que no hacen nada o se quedan quietos, sino que por el contrario, hoy más que nunca debemos ser inquietos buscando en toda circunstancia, incluso las más difíciles la mejor forma de hacer el bien, con creatividad, realismo y audacia, como sé que hacen en cada una de las escuelas”.

Finalizada la celebración, el obispo bendijo una obra de mejora edilicia en el establecimiento, que cambió por completo las ventanas de su galería, y agradeció a Dios y a todos los que como instrumentos de su providencia hicieron y hacen posible el progreso de la escuela en estos casi cien años de vida.+