Domingo 24 de octubre de 2021

Mons. Martínez: "La fuerza del amor de Dios"

  • 5 de octubre, 2021
  • Posadas (Misiones) (AICA)
El obispo de Posadas invitó a dedicar octubre a rezar por la misión en la Iglesia y reflexionar el mensaje del Papa titulado "No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído".
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Monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, recordó que el mes de octubre está dedicado tradicionalmente a rezar y reflexionar sobre la misión en la Iglesia.

El prelado destacó que el mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2021 parte del texto bíblico: “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”. 

“Allí el Papa nos dice que cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído”.

Tras citar la reflexión papal para detallar lo difícil que fue la evangelización para los primeros cristianos, reconoció que “tampoco es fácil el momento actual de nuestra historia”.

“La situación de la pandemia evidenció y amplificó el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias que ya tantos padecían y puso al descubierto nuestras falsas seguridades y las fragmentaciones y polarizaciones que silenciosamente nos laceran”, sostuvo sobre la base del mensaje papal.

“Los más frágiles y vulnerables -agregó- experimentaron aún más su vulnerabilidad y fragilidad. Hemos experimentado el desánimo, el desencanto, el cansancio y hasta la amargura conformista y desesperanzadora pudo apoderarse de nuestras miradas”.

Monseñor Martínez aclaró que “nosotros no nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Jesús como Cristo y Señor, pues no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús. Por eso sentimos resonar en nuestras comunidades y hogares la Palabra de vida que se hace eco en nuestros corazones y nos dice: ‘No está aquí: ¡ha resucitado!’”.

“Palabra de esperanza que rompe todo determinismo y, para aquellos que se dejan tocar, regala la libertad y la audacia necesarias para ponerse de pie y buscar creativamente todas las maneras posibles de vivir la compasión, ese sacramental de la cercanía de Dios con nosotros que no abandona a nadie al borde del camino”, concluyó.+