Martes 30 de noviembre de 2021

Mons. Lozano: El mandato es sanar a los corazones afligidos y heridos

  • 8 de abril, 2018
  • San Juan
"Nosotros hoy somos también enviados como apóstoles de la misericordia de Dios. Es un mandato para sanar los corazones afligidos y heridos, tocar la pobreza y la tristeza, ser luz en medio de las tinieblas", recordó el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, y pidió "no hacerse los distraídos" ante la realidad "bien concreta" de la misericordia.
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El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Eduardo Lozano, recordó que el segundo domingo de Pascua se dedica a poner la mirada y el corazón en Jesús Resucitado, y se dedica de manera especial a "renovar nuestra fe en su misericordia".

"Esta devoción tiene su apoyo en la conocida imagen pintada en el cuadro que nos presenta al Cristo Resucitado que viene como caminando a nuestro encuentro. No se muestra estático o sentado, sino con ese movimiento de quien se acerca. Se aproxima no con aire amenazante para castigar sino amigablemente como para abrazar", destacó en su columna semanal.

"Tiene en sus manos y sus pies los rastros de las llagas de los clavos de la cruz, y nos muestra que de su pecho salen dos rayos de color blanco uno y rojo el otro, agua y sangre, cargados de simbolismo. Ambos son signos de los sacramentos de la Iglesia: el Bautismo y la Eucaristía", precisó.

El prelado destacó que hoy los cristianos también son "enviados como apóstoles de la misericordia de Dios" y sostuvo: "Es un mandato para sanar los corazones afligidos y heridos, tocar la pobreza y la tristeza, ser luz en medio de las tinieblas".

"La misericordia no es una abstracción o un cúmulo de buenos deseos. Es una realidad bien concreta que se nota en la vida de cada cristiano y cada comunidad", puntualizó, y pidió: "No nos hagamos los distraídos".

Monseñor Lozano alentó a no dejarse "vencer por el desaliento o la derrota", al señalar que el papa Francisco enseña que la resurrección "es una fuerza imparable".

"Es verdad que muchas veces parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden. Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce un fruto. En un campo arrasado vuelve a aparecer la vida, tozuda e invencible", concluyó.+

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