Miércoles 22 de septiembre de 2021

Mons. Jofré ordenó un sacerdote de la Orden Trinitaria

  • 29 de junio, 2021
  • Villa María (Córdoba) (AICA)
En la solemnidad de San Juan Bautista, el obispo de Villa María, monseñor Samuel Jofré, ordenó sacerdote al joven Vidmar Maguiña.
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En la solemnidad de San Juan Bautista, el obispo de Villa María, monseñor Samuel Jofré, ordenó sacerdote a fray Vidmar Maguiña Romero, en la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, vicariato San Simón de Rojas.

En su homilía, el obispo se refirió a la figura de San Juan Bautista, cuya gran misión fue preparar el camino y la obra salvadora de Jesús, y dirigiéndose al nuevo sacerdote, consideró que el santo es "un hermoso modelo e inspirador para tu vida sacerdotal por varios motivos". En ese sentido, expresó: "Como él tú también fuiste elegido antes de tu nacimiento y estás invitado a una alegría sobrenatural, fruto de la cercanía y amistad que tengas con Jesucristo. Para ello, has de hacer tuyo el lema del Bautista: 'conviene que Él crezca y que yo disminuya'".

"Esta humildad que se te pide no será nunca pusilanimidad ni falta de seguridad en la obra de Cristo por medio tuyo. Nuestra celebración de hoy es el signo que tendrás toda tu vida para confirmarte en la certeza de que Cristo te eligió, te preparó y te consagró como instrumento suyo: te identificó con Él. También para nosotros es un signo suficiente. Lo que te decimos a ti lo meditamos también para nosotros mismos", aseguró.

"Estamos ante un misterio de fe, prolongación del gran signo de su encarnación. Cristo no quiso solamente tomar un cuerpo y un alma humana, sino que quiso también hacernos a nosotros instrumentos de su gracia salvadora. No es excesivo esto, ¿no ha tomado acaso a nuestros padres como instrumentos elegidos suyos para darnos la vida? ¿No ha utilizado Dios a nuestros maestros para abrirnos al conocimiento de la verdad que ilumina nuestras almas y nos abre el camino de la libertad? Cristo nos lo ha dicho claramente: no lo elegimos nosotros a Él, sino que Él nos eligió a nosotros, para que estuviéramos con Él y para enviarnos a predicar, para que hagamos discípulos en el mundo entero dando el perdón de los pecados a quienes crean y los confiesen".

"Pero sobre todas las cosas, Cristo te ha elegido para que, con su poder, renueves su sacrificio pascual. Para que su obra salvadora se perpetúe en la Iglesia y en el mundo por el santo sacrificio de su Cuerpo y su Sangre en la santa misa. No hay mayor obra del amor de Dios en este mundo que la Eucaristía: allí está contenido todo el bien espiritual de la Iglesia. La salvación y felicidad de toda la humanidad brota de la Eucaristía como de su fuente, aunque sólo los creyentes lo veamos por la fe", sostuvo.

#"Vidmar, esta ordenación de hoy te dará un gran amor a la Eucaristía, no lo pierdas nunca, celébrala diariamente con devoción y delicadeza aunque tus emociones estén frías o contrariadas", aconsejó. "En la Eucaristía está la razón de nuestra vida y de nuestro ministerio, cuídala y déjate enseñar por la Iglesia, con sus sabias normas, en el modo de celebrarla y honrarla luego en el sagrario".

"La misa es el sacrificio de Cristo por obediencia a la voluntad amorosa del Padre, la misa bien celebrada está llena de esa humilde obediencia del sacerdote para con las rúbricas de la Iglesia. No pierdas nunca los detalles, el amor es fino, es delicado y cuidando esos detalles tendrás mucho a favor de mantener fervoroso el amor a Cristo y su Iglesia en tu alma", añadió.

"Actitud semejante has de cultivar en el precioso ministerio de la reconciliación, del perdón de los pecados. Importa tanto que también aquí Él crezca y que tú disminuyas. Que seas generoso, abnegado y delicado en la atención de los pobres pecadores que te necesiten, cuidando especialmente en el confesonario de ser obediente a los criterios morales que la Iglesia enseña y transmite fielmente, siempre a favor de los hombres y nunca en contra suyo, con la verdad que nos ilumina y nos salva aunque tantas veces nos contraríe", recomendó y aseguró: "Si eres fiel en este precioso servicio yo te aseguro una vida sacerdotal fecunda y feliz. En muchos ámbitos, pero de un modo muy particular para con los cautivos en las diversas cautividades que el mundo tiene para la humanidad en este momento".

"La buena vida sacerdotal es sacrificada. No tengas nunca miedo a perder tu vida. Jesús nos ha dicho que el que la pierde por Él la encontrará. Olvídate de buscar tu felicidad como la busca el mundo. Como buen religioso trinitario no cejes en buscar la santidad y la santidad de quienes Dios confíe a tu ministerio. La felicidad vendrá sola, en medio de las dificultades de este mundo, con una fuerza que el mundo nunca podrá apagar, porque nuestra felicidad no viene de los placeres".+