Jueves 1 de diciembre de 2022

Mons. Conejero Gallego: "Convirtámonos y creamos en Jesucristo"

  • 7 de febrero, 2020
  • Formosa (AICA)
"Cuánta necesidad tenemos de cambiar la mente y el corazón, nuestras actitudes y comportamientos, buscando nuevos caminos en nuestra relación con Dios"
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El obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero Gallego, recordó que la Iglesia comienza su vida e historia invitando a “la conversión, es decir, al cambio de vida, y a ser bautizados, creyendo en el nombre del Señor Jesús”.



“Éste es siempre el camino a seguir para todos los que queremos seguir fielmente a Jesús y a su Iglesia, pueblo de Dios y comunidad de discípulos misioneros, procurando ser fieles a las enseñanzas del Señor, en conformidad con el designio del Padre y con la gracia y la fuerza del Espíritu Santo”, subrayó.



En su editorial mensual en el periódico diocesano Peregrinamos, el prelado sostuvo que “tanto la fe, como la conversión de las actitudes y la conducta de nuestra vida personal y comunitaria, son realidades que están íntimamente unidas entre sí y llamadas a crecer de manera permanente y progresiva hasta alcanzar su plenitud”.



“La fe, engendrada en nosotros por el anuncio de la Palabra de Dios, es conversión del corazón y de la vida, entrega a Jesucristo; participación en su muerte para que su vida se manifieste en cada hombre. Y la conversión, que es un proceso nunca acabado, tanto a nivel personal como social, se convierte en la primera opción pastoral de la comunidad cristiana; sus laicos, sus pastores, sus ministros y sus religiosos deben convertirse cada vez más al Evangelio para poder evangelizar a los demás”, explicó citando el documento de Puebla.



“Cuánta necesidad tenemos de cambiar la mente y el corazón, nuestras actitudes y comportamientos, buscando nuevos caminos en nuestra relación con Dios, con nosotros mismos, con los demás, con la creación, la casa común y la ecología integral, en lo que tanto nos insiste el papa Francisco”.



“La vida, tanto personal, como familiar, comunitaria y social, política y económica; es decir, en todas sus dimensiones, es una gran oportunidad para transformar la realidad, ejercer nuestra creatividad y audacia y, con alegría y entusiasmo, hacer siempre el bien a todos y así alcanzar una convivencia más fraterna y feliz”, concluyó.+